Marraque

septiembre 28, 2016

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Piedras, polvo, sol y moscas. Descubriendo el territorio betetero por la capital almeriense y alrededores, hay un nombre de barriada cuya resonancia me resulta adecuadísima a la hora de expresar las condiciones bajo las que por aquí se desarrolla la afición por la bici de montaña: “Marraque”. Ramblas arenosas y barrancos pedregosos; veredas de alta dificultad técnica (¿buscabas veredas? ¡Pues toma “vereas”! Pero ahora no te bajes), caminos rotos por trialeras, que se diría llenos de llagas y mataduras, como las señales que fueron dejando en otros tiempos el roce de los arreos en la piel de los mulos; pegajoso asfalto ensuciado con residuos agrícolas; canteras y excavaciones mineras; matorral quemado y sombras escondidas solo en cuevas; cortijos en ruinas y construcciones a medio hacer, ya deterioradas… Marraque.

Sequedad y ventolera; olor a salitre y efluvios fitosanitarios; cascotes de ladrillo y vidrio y bolsas de plástico por doquier. Sobre todo eso, basura, mucha basura… Marranus marraquensis.

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Convencido de que el paisaje modela al paisanaje; de que esta pertinaz sequía asola la riqueza expresiva, imaginativa, moralmente alta de las personas que sufren unas condiciones cada vez más severas. Igual es mejor no esperar la bienvenida de según qué ojillos negrísimos que a tu paso te escrutan de soslayo. En fin, serán las ganas de combatir esta rabia engañándonos con una especie de determinismo geográfico cuanto menos comodón.

Pues así vamos, marraqueando por Almería. No será de extrañar que los aficionados de por aquí estén fuertes, vista la cancha por la que uno puede foguearse.

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A falta de ir profundizando, tres salidas aparecen como las más clásicas de por aquí: el camino a Enix, popularmente conocido como La Peseta; la subida a Sierra Alhamilla (El Puntal y El Colativí; desde el Mini Hollywood o desde la capital; con bajada por la misma cara -por Los Góngora, por ejemplo- o por el lado sur, vía Marraque o hacia los baños) y la propia subida a Los Baños de Sierra Alhamilla, mezclando rambla y asfalto.

Ah, se me olvidaba el levante: hacia La Fabriquilla o más, por Vela Blanca y el faro de Cabo de Gata… Pero es que el dichoso viento de poniente a la vuelta desanima bastante.

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Queda seguir explorando en busca sobre todo de más veredas, que son sin duda lo mejor que uno encuentra por aquí: por las Cuevas de Los Medina y de Los Úbedas, buscando los cortijos de la vertiente sur de Sierra Alhamilla: Los Albaricoques, El Puntalillo, Los Chacones… O por Alhama y Gádor, con el camino romano por encima de Santa Fe de Mondújar…

Y ya en la propia sierra de Gádor, recuerdos de mis primeras salidas con la Conor hacia el Peñón de Bernal y la fuente del Tartel; al parque eólico de Enix y la Chanata… Ah, pero aquellos primeros años de afición sin contaminar estaban libres de marraque.

Salidas de agosto con Nicolás

septiembre 1, 2016

 

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Varias etapas de la Transnevada (como la anterior entrada de este blog), La Sagra y recorridos por Sierra Larga y La Muela, alrededor de Vélez Blanco para soportar algo mejor un verano -otro más- de sol y moscas.

Mucha pista forestal y poca vereda, sí, pero compensa por esos recodos umbríos donde se hacen fuertes los cedros, los castaños, las secuoyas; por las vistas dominantes sobre pueblos allá muy abajo (Jérez del Marquesado, Fiñana, Fondón, Aldeire); las fuentes buscadas como tesoros, pues eso y no otra cosa son; por la sensación de dominio ante la posibilidad de pasar de una vertiente a otra de Sierra Nevada… Pero sobre todo por la suerte de hacerlo en compañía de gente que te enriquece con comentarios sobre fauna, flora, paisaje y paisanaje. Ah, ypor las cervezas finales en el Ganímedes de Vélez Rubio.

Todo servido gracias a la suerte de poder contar con todo un Master 60 del que seguir aprendiendo.

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http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=14582440

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=14582400

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=14582390

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9 agosto: La Ragua (Transnevada 3 y 4)

agosto 10, 2016

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(114kms. 8h 11´)

La ruta

Mi estimado Máster 60 y yo elegimos esta ruta (etapas 3 y 4 de la Transnevada) dejada en Wikiloc por un par de granadinos (perdón: “granaínos”) para hacerla prácticamente el mismo día que ellos, solo que cuatro años después.

Una ruta larga sobre limpia pista forestal que solo alerta de la falta de agua durante un buen tramo en su segunda mitad. Y es que es una pena comprobar los efectos de este año pertinazmente seco en el merendero del Collado del Espino, con unas fuentes previstas cuyo caño rodeado de hormigón solo contiene polvo y oscuridad. Avisados como íbamos, bien que abusamos de las fuentes de Las Juntas, del Rosal y de Paredes, de manera que la primera parte de la ruta la hicimos ahítos de agua.

Pero se nos dio bien, seguramente porque el día no fue de calor extremo. Hermosas vistas a ambas caras de la sierra, de la que retengo en el lado norte los recodos sombríos en los que los castaños y los álamos le quitan protagonismo a los omnipresentes pinos, mientras que por la cara sur destaca el mirador de la Pandera, techo de la ruta con sus dos mil trescientos y pico metros de altitud. Desde allí, imponentes vistas del Mulhacén, La Alcazaba y el Chullo arriba hacia el este, mientras que al sur es la sierra de Gádor la que muestra que también es muy capaz en esto de darle cancha a los aficionados a la bici de montaña. Y Fondón allá abajísimo.

Por lo demás, recuerdos de la media maratón de La Ragua llegando al puerto y bajando los últimos kms. sobre asfalto. En su día los subí a pie bastante más lento. Por cierto, se podría unir el comienzo de aquella carrera a pie desde La Calahorra que discurría por tierra al inicio de la ruta, empezando así desde el pueblo sin necesidad de comer asfalto, o sin tener que subir unos kilómetros por tan curvosa carretera para dejarlo al inicio de la ruta, a la izquierda, unos ocho kilómetros antes del puerto.

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“Don’t say goodbye” (con esos coros) fue la canción mentalmente más tarareada durante la mayor parte de la larga ruta. Mérito tiene y por ello justo es que deje constancia.

Incluida en el primer álbum en solitario del maestro Lynne, Armchair Theathre (Reprise, 1990).

Momentos fugaces eternos

julio 7, 2016

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Cualquier momento es bueno para deleitarse visualmente y al mismo tiempo apaciguarse interiormente, pero en julio pega especialmente tirar de memorabilia ciclista.

El libro de Magnum con firmas fotográficas de peso; ese otro del diseñador Paul Smith (a pesar del inevitable tufillo a buen gusto presentado como aute couture), o el número de la revista Volata dedicado a los Pirineos.

A la ética por la estética a través de la bici. Eso sí, mirando hacia atrás, me temo.

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5 junio: LA SALVAJE 2016

junio 13, 2016

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(Tiempo: 07:39:00. Puesto general: 168. Puesto categoría: 65. Media: 11.9 km/h)

La Sierra de María en todo su rotundo esplendor a través de La Salvaje de Vélez Rubio, muy bien organizada. Eventos así deberían ser prioritarios a la hora de pensar en la promoción de la provincia almeriense, pero los mandamases de turno suelen estar a otras cosas, digamos, más folclóricas.

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92 km y casi 3.000 metros de desnivel positivo, en compañía -a ratos- de ese gran Master 60 llamado Nicolás. Su participación fue determinante para animarme a hacer la prueba de BTT y no la carrera a pie de 41 km (que bien pensado no sé cómo hubiera ido), con la intención de ir en su compañía durante todo el trayecto. Error: las largas pruebas de fondo deben ser negociadas de manera individual, encontrando tu lugar de acuerdo a tus propios condicionantes. Lo demás son ganas de afrontar el reto equivocadamente.

El recorrido, exigente. Lo previsto. El estímulo añadido era descubrir variantes nuevas, y la recompensa fue el tramo de La Monja, con una vereda muy entretenida, pero sobre todo el puerto bautizado como La Belladona, abierto para la ocasión: parte alta de la cara umbría de la sierra, a través de una estrecha senda con piedra suelta a izquierda, precipicio a derecha y unas vista fabulosas, con el pueblo de María muy abajo.

Por entonces seguía en fase eufórica, animado con un ritmo que se tragaba todos los participantes que me iba encontrando. Fue abajo, ya en la zona del pinar de La Alfaguara, cuando cometí el error de aprovechar un avituallamiento para toquetearle a la rueda trasera, vista la baja presión que llevaba.

Perdí mucho tiempo tratando de meterle aire, pidiendo bombas diferentes a la mía, hasta caer en la cuenta de que lo que fallaba era el líquido, que ya no cumplía su función.

El consabido bajón a la hora de reanudar la marcha se unió a la inesperada dureza de la subida a Las Vigas, cuando uno pensaba en la del Guarda , y pasé por el momento más difícil, pero conociendo la definitiva de La Sabina, era cuestión de regular en modo resistencia. Creo que la cápsula de sal que tomé me ayudó a soportar la última subida por la pista forestal de El Mahimón, evitando unos calambres que comenzaban a avisar con impaciencia.

Siete horas y media de ruta exigente pero siempre disfrutable, salvando mi torpeza con las gestiones mecánicas. Me traigo la lección de meterle más líquido a la ruedas antes de una prueba así, para asegurar.

 

 

 

MARIO AMORÓS: 75 AÑOS DESPUÉS. LAS CLAVES DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA (Ediciones B, 2014)

mayo 10, 2016

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En el vasto océano que forma la bibliografía sobre la Guerra Civil, la obra del economista e historiador Ángel Viñas sobresale como guía sólida, clarificadora y necesaria para hacer frente a tanto debate. Para los interesados en aquellos drámaticos años queda como ineludible su monumental tetralogía sobre la República en guerra, de la que este libro puede servir como manual resumido en el que repasa su frutos mediante una conversación entre el también historiador Mario Amorós.

Comencemos otra vez: en el combate por la historia, la labor investigadora de Ángel Viñas ilumina con luz clarificadora. “La historia no se escribe con mitos. Sin archivos no hay historia. Toda la historia no está en los archivos, pero no puede escribirse historia sin ellos.”.

Frente al debate interesado, evidencia primaria; documentación relevante de época, e inédita: “Esa que produce urticaria a los historiadores pro-franquistas.”

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Lecciones de historia: la importancia de la trama civil, además de la militar, para la sublevación; la hostilidad británica y la pusilanimidad francesa hacia la República, con la política de No Intervención; la decisión político-militar de Franco de no acabar la guerra demasiado pronto, dado sus intereses personales; un Stalin pragmático; la puñalada trapera final de Besteiro y Casado asestada a la República…

-Negrín jamás asumió compromisos con la URSS que pudieran influir en el futuro del país. Franco sí lo hizo con sus protectores.

-Los republicanos tuvieron que aprender la dura lección de que en la guerra los éxitos diplomáticos y los éxitos políticos son una consecuencia de los éxitos militares. Y como no tuvieron éxitos militares, tampoco avanzaron en los otros ámbitos.

-La responsabilidad por la sublevación militar del 16-18 de julio es el tema central de la Historia contemporánea española. De la respuesta que se dé depende la interpretación de lo que siguió después.

… Y de cómo hacer historia:

A través de la investigación en los archivos, los historiadores avalamos o descartamos hipótesis y tesis ya planteadas. La Historia es un proceso definido y contrastado intersubjetivamente de creciente aproximación a la verdad.

No se escribe historia para la eternidad, es un campo cambiante y mutable por definición. Sin embargo, a veces leo a ciertos historiadores, españoles y extranjeros, y encuentro afirmaciones rotundas que no dejan resquicio a duda alguna, que creen tener el mismo valor que las tablas mosaicas. en este caso, opto por las carcajadas.

Y para los abrumados que se refugian en un supuesto objetivismo malentendido por interesado, nos recuerda que no, que no todos fueron iguales: “Unos se sublevaron bajo pretextos bastardos y otros resistieron la sublevación como pudieron. Recordemos aquel comentario al respecto de la hispanista inglesa Helen Graham:

La objetividad no es una posición equidistante entre cualesquiera dos puntos. Eso es lo que siempre me molesta en estos debates. Vamos a llevarlo a un extremo absurdo: Nadie en su sano juicio argumentaría que una historiografía objetiva de Alemania en los años treinta debería situarse en un punto medio entre los nazis y aquellos a quienes éstos atacaban. Nunca he entendido esta asociación de la objetividad con alguna clase de posición intermedia. Toda esa idea necesita ser deshecha; hay algo fundamentalmente equivocado en ella.

Lo que mueve a los historiadores es la sed de entender. Tratar de entender presupone que no vas a falsificar las pruebas o contarla como no es. Y si eso no es objetividad entonces no sé qué es. Ahora bien, nosotros también somos humanos. Todos tenemos nuestras historias, cosas que nos interesan, preguntas a las que queremos encontrar respuesta. En ese sentido, ningún relato escrito por un ser humano es jamás enteramente objetivo. Pero eso no significa que esté distorsionado o mal. Si ese ser humano es un historiador profesional honesto consigo mismo y con el material –si ha leído todo, pensado sobre ello y visto cómo encaja sin esconder o inventar nada– entonces está siendo fiel a su vocación. Más allá de eso, creo que no tenemos de qué preocuparnos.

 

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A lo largo de cuatro décadas la dictadura creó un canon de interpretación del pasado. Ese canon caló en la sociedad y perdura hasta hoy en sectores importantes de la población. ¿Cómo contrarrestar su influencia? La tarea del historiador es ganar la batalla por la Historia. La batalla política por el futuro es otra cosa.

 

 

Pablo Uriel: No Se Fusila En Domingo (Pre-Textos, 2005)

abril 24, 2016

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Un joven médico que se ve sorprendido por la sublevación militar de 1936 mientras remonta el Ebro en su piragua… Las memorias de guerra de Pablo Uriel dejan constancia de su valía como observador para ayudarnos a entender aquel terrible conflicto desde un punto de vista humanista; seguramente la manera más apropiada de acercarse a él teniendo en cuenta las consecuencias que de todo aquello aún arrastramos.

Un par de cuestiones parecen estar especialmente presentes en sus recuerdos de la represión en territorio franquista, luego en el ejército de Franco y finalmente en la zona republicana: la docilidad para morir mostrada por las víctimas ante sus verdugos, algo que le sorprende y ante lo que se revela, pues facilitaba “aquella terrible justicia que defendía la verdad de los poderosos”:

Morían sumergidos en una especie de pasmada perplejidad que anulaba su capacidad de lucha (…) Si cada uno de los miles de fusilados hubiera defendido su vida, aún estarían corriendo los generales sublevados.

Junto a esa experiencia, vivida especialmente durante el tiempo que pasó preso en la Prisión Militar de Zaragoza, Pablo Uriel no deja de lamentarse a lo largo de sus memorias del papel que la religión católica jugó en manos de los sublevados:

Nadie parecía comprender lo profundamente anticristiano de este Movimiento que satisfizo tantas aberraciones y perversiones.

Uno de los pretextos para esa guerra era la necesidad de garantizar en España una doctrina de paz y amor. Éramos testigos de la falacia y la hipocresía de ese pretexto. La forma en que morían los presos constituía un ultraje a la memoria de Jesús, cuyo nombre tanto se invocaba y cuya doctrina se vulneraba más en la zona de Franco que en la republicana.

Si veinte siglos de catolicismo en España no habían logrado que los católicos fuesen menos sanguinarios que los ateos, era evidente que los textos donde se aprendía esa doctrina no eran muy convincentes.

Y para los que se parapetan en el fiftyfiftysmo del “Y tú más”, convendría que cayeran en la cuenta de algo que el autor deja bien presente:

En la zona republicana también se mataba impunemente, pero nunca por orden de las autoridades republicanas. Ellas se esforzaban por evitar estas muertes, movidas por el horror que toda persona normal debe sentir ante este tipo de crímenes. Los fusilamientos ilegales en la zona republicana provocaron, en los liberales y hombres de izquierda, un sentimiento de reprobación que no se producía en los hombres de derechas en la zona de Franco.
En la zona republicana los fusilamientos ilegales fueron considerados como crímenes, no como actos de justicia.

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Los que busquen acción trepidante envuelta en humo, cascotes y metralla la encontrará en su relato de la batalla de Belchite, pues estuvo al cargo de la enfermería montada en la iglesia de aquel “pueblo apaleado.”

Quien además guste de subrayar algunas frases literarias especialmente felices se topará con algún que otro hallazgo:

Un fusil ametrallador es una máquina torpe y ciega que dispara sus proyectiles caprichosamente; una maravilla de la ingeniería que siembra la muerte como una trágica regadera. El instrumento perfecto para un asesino morboso.

Aquellos que consideren que las mejores memorias sobre la guerra civil suelen dejar reflexiones esclarecedoras sobre nuestro presente obtendrán, también en estas, algún ejemplo valioso:

Al cabo de veinte años un nueva generación ha venido a constituir una gran parte del cuerpo nacional, y esta generación ha sido formada en un clima de indiferencia y desconocimiento buscado por nuestros gobernantes. Puede afirmarse que si en los primeros diez años el secreto de la estabilidad era el terror, hoy lo es por el hecho de que el pueblo español, quizás desilusionado, ha depositado toda su capacidad de pasión en el fútbol; sería difícil precisar cuál de estos dos estados anímicos es más pernicioso para España.

Y para los “lectovidentes” más amantes de la plasmación gráfica de los sucesos que de su descripción escrita, la crónica visual que a base de angulosos trazos Sento Llobel (yerno suyo, por cierto) ha hecho de estas memorias les animarán a conmoverse y a comprender el dramatismo de la guerra desde una perspectiva cívica y humanista. Precisamente este fin de semana el dibujante valenciano ha presentado la tercera entrega, Vencedor y Vencido. Con el deseo de que ahonde en las notas que dejó su suegro sobre la parte del desenlace final de la guerra, pues en la obra sus recuerdos de la zona republicana saben a poco, y uno quisiera seguir sabiendo de sus vicisitudes, por muy adversos que los sucesos fueran.

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24 abril: X Carrera del Desierto Tabernas

abril 24, 2016

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Tiempo: 00:53: 53

Puesto general: 30

Puesto categoría: 6

Ritmo: 04’39” el km

Zapatillas: Mizuno Wave Rider 18.

10 abril: 10 km Puerto de Almería

abril 10, 2016

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Tiempo: 0:44:19

Puesto General: 225

Puesto Categoría: 34

Zapatillas: Joma Titanium XVI

13 marzo: XL MEDIA MARATÓN CIUDAD DE BAZA

abril 10, 2016

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Tiempo: 1:40:56

Promedio: 4:44

Puesto General: 243

Puesto Categoría: 53

Zapatillas: Joma Titanium XVI