5 junio: LA SALVAJE 2016

La-Salvaje-2016

(Tiempo: 07:39:00. Puesto general: 168. Puesto categoría: 65. Media: 11.9 km/h)

La Sierra de María en todo su rotundo esplendor a través de La Salvaje de Vélez Rubio, muy bien organizada. Eventos así deberían ser prioritarios a la hora de pensar en la promoción de la provincia almeriense, pero los mandamases de turno suelen estar a otras cosas, digamos, más folclóricas.

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92 km y casi 3.000 metros de desnivel positivo, en compañía -a ratos- de ese gran Master 60 llamado Nicolás. Su participación fue determinante para animarme a hacer la prueba de BTT y no la carrera a pie de 41 km (que bien pensado no sé cómo hubiera ido), con la intención de ir en su compañía durante todo el trayecto. Error: las largas pruebas de fondo deben ser negociadas de manera individual, encontrando tu lugar de acuerdo a tus propios condicionantes. Lo demás son ganas de afrontar el reto equivocadamente.

El recorrido, exigente. Lo previsto. El estímulo añadido era descubrir variantes nuevas, y la recompensa fue el tramo de La Monja, con una vereda muy entretenida, pero sobre todo el puerto bautizado como La Belladona, abierto para la ocasión: parte alta de la cara umbría de la sierra, a través de una estrecha senda con piedra suelta a izquierda, precipicio a derecha y unas vista fabulosas, con el pueblo de María muy abajo.

Por entonces seguía en fase eufórica, animado con un ritmo que se tragaba todos los participantes que me iba encontrando. Fue abajo, ya en la zona del pinar de La Alfaguara, cuando cometí el error de aprovechar un avituallamiento para toquetearle a la rueda trasera, vista la baja presión que llevaba.

Perdí mucho tiempo tratando de meterle aire, pidiendo bombas diferentes a la mía, hasta caer en la cuenta de que lo que fallaba era el líquido, que ya no cumplía su función.

El consabido bajón a la hora de reanudar la marcha se unió a la inesperada dureza de la subida a Las Vigas, cuando uno pensaba en la del Guarda , y pasé por el momento más difícil, pero conociendo la definitiva de La Sabina, era cuestión de regular en modo resistencia. Creo que la cápsula de sal que tomé me ayudó a soportar la última subida por la pista forestal de El Mahimón, evitando unos calambres que comenzaban a avisar con impaciencia.

Siete horas y media de ruta exigente pero siempre disfrutable, salvando mi torpeza con las gestiones mecánicas. Me traigo la lección de meterle más líquido a la ruedas antes de una prueba así, para asegurar.

 

 

 

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