Archive for the ‘La canción del momento’ Category

THE LOCH NESS MOUSE – Warm circuitry (2015)

julio 15, 2015

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The Loch Ness Mouse es uno de esos nombres -como The Silly Pillows y, especialmente, The Time Lodgers- que aquí quedaron por siempre conectados a aquel sello también noruego de perfecto nombre y logo cuyo recopilatorio no desmerecía:

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Démosles de nuevo la bienvenida, después de tantos años, gracias a esta “Warm circuitry” (conocida por su inclusión en uno de los irregulares volúmenes que Alistair Fitchett habitualmente suelta entre salida y salida en bici), y que encuentra excelente acomodo en el limpio y luminoso rincón Prefab Sprout. Es La canción del momento.

Estaremos atentos a ese nuevo álbum que dicen que están terminando.

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The Loch Ness Mouse – Warm circuitry

THE KENNEDYS: WEST (2015)

mayo 28, 2015

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Desde que descubriera la impecable factura sonora de The Kennedys por su lado de brillantes seguidores de The Byrds, uno siempre deseó más de lo mismo, así que con cada nuevo álbum se hacía inevitable abalanzarse hacia posibles nuevas canciones cosidas con hilo Rickenbacker. West creo que hace el número doce, y sí, trae “Perfect Love”, que además es un tributo de tributos, compuesta por John Wicks en honor al amor de todos ellos por el sonido jingle jangle.

Que sea, por supuesto, La canción del momento no quita que no debamos disfrutar con la faceta más acústica del dúo, en cuya carrera musical se ha ido imponiendo la música con raíces, tocando menos la electricidad para acariciar más el folk.

The Kennedys supieron muy pronto instalarse en una cómoda maestría instrumental y vocal, dejando a voluntad quedarse en los matices o profundizar en los géneros de esa música de raíces, siempre desde el lado pop.

Y así, del elegante abanico que trae West nos vamos a quedar con “Locket”, que es como si Buddy Holly versioneara una primeriza de Bacharach, por ejemplo, y sobre todo con “Southern jumbo”, como ejemplo de su delicadeza, de ese soberbio empaste vocal ala Gene Clark. Una lección de cómo hacer que una bonita voz brille aún más cuando otra menos dotada sabe acompañarla por debajo.

Pete y Maura Kennedy: veinte años en el tajo como pareja sentimental y musical.

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The Kennedys – perfect love

The Kennedys – Southern jumbo

JOHN SOUTHWORTH: NIAGARA (Tin Angel, 2014)

diciembre 19, 2014

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Doble elepé, uno para el lado canadiense y otro para el estadounidense, y nos pide que lo veamos como un libro disfrazado de disco. Llegados a este punto en la carrera del genial artista de Toronto, si bien es su lado más arriesgado y valiente el que le confiere carácter -dándole la personalidad necesaria para ser un músico con una propuesta única, diferente- y que requiere del oyente el tiempo necesario para ir digeriendo su carrecalles cabaretero de tonos folk y jazz, nos quedamos sin remedio con su cara más conservadora: la que apuesta a tiro fijo por los arreglos sublimes del Gran Cancionero Americano, ofreciendo canciones de impecable factura clásica, pues son de esas que se sostienen con el paso de de las diferentes décadas, planeando por encima sin esfuerzo. Lo suyo es una oda a la mejor tradición melódica imperecedera a base de una sensibilidad exquisita. Y así, “Ode to the morning sky”, “Pretty angel girl”, “Help yourself to diamonds” o “Loving you” entran por la puerta grande en un repertorio de aúpa.

Bacharach sin conciencia de Bacharach; Joni Mitchell y Jackie DeShannon tornasoladas; Malcolm Scarpa -ahí es nada- cambiando su amado Midi francés por los vastos horizontes canadienses… Una historia para ser escrita al alimón por Robertson Davies y Lewis Carroll.

Otro disco del año.

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John Southworth – loving you

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DUKE ELLINGTON: SUCH SWEET THUNDER (Columbia, 1957)

diciembre 11, 2014

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También hubiera valido para cualquier otra época del año, pero la música de Duke Ellington hizo especial la navidad de hace unos años, cuando los tres discos del recopilatorio The Blanton-Webster Band pusieron toda la auténtica magia en unas fechas tan tradicionales de emociones impostadas.

El disfrutado descubrimiento, estos días, del tributo musical que Ellington y Strayhorn le brindaron en 1957 a Shakespeare apuntala y ensancha esa inventiva elegancia ellingtoniana en la que uno ya siempre podrá refugiarse.

Ellingtoniana como etiqueta evocadora: fantasía negra y morena, humor índigo, niebla magenta, nube azul turquesa, panorama sepia… Algo que casa bien con la vivacidad misteriosa que a la memoria trae una obra como El sueño de una noche de verano.

Y ahora son “Lady Mac”, “The Telecasters”, “Half the fun” o esa favorita que es “The star-crossed lovers” -con el saxo de Johnny Hodges partiendo delicadamente la pana (triplemente degustable en las tres versiones añadidas en la reedición de Legacy, junto a otros descartes magníficos como “A flat minor” o “Cafe au lait”)- las composiciones que logran mantener el hechizo. Bien como al despertar de un sueño, bien como al entrar en él…

“No había oído nunca tan grata disonancia, estruendo tan dulce.”

Duke Ellington and his Orchestra – the stars-crossed lovers 

 

JAMES SKELLY & THE INTENDERS – You’ve got it all (2013)

diciembre 3, 2014

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A un disco por su portada. Y aunque éste -con ese crepitante rojo Rickenbacker- no ofrezca exactamente lo que anuncia, bienvenido sea si contiene una canción así. “You’ve got it all”… Como si Dion DiMucci saltara de su Streetheart hasta tocar la New Wave.

THE HENDERSONS: INDIAN SUMMER (2012)

mayo 14, 2014

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En la firma del DNI leemos: “Un quinteto pop con influencias psicodélicas, barrocas y de vodevil”.  Entrada permitida y con saludo de bienvenida. Luego, en el trato, uno se entera de su hoja de servicio (músico que interpreta y graba sus composiciones en casa) y… bueno, ya merece la máxima consideración. Con los brazos abiertos.

Se llama Nolan Robertson, viene de Forth Worth (Texas), y se ha ganado el agradecido reconocimiento de este santo lugar por un álbum de finales de 2012 titulado Indian Summer, justo el tipo de sorprendente disco “nuevo” que uno se felicita de poder conocer. Otro más de esos que mantienen perenne la influencia de Lennon y McCartney, de Ray Davies, de Brian Wilson.

No solamente poseían un conocimiento innato de la música pop, con la visión y destreza necesarias para llevar sus composiciones al más alto nivel, sino que además rehuían el encasillamiento, procurando que cada composición tuviese su propio microcosmos, distintos unos de otros. Todo ello gracias a un carácter y un estilo kaleidoscópico.

Junto a este tipo de declaraciones, Nolan Robertson jura y perjura que su mayor influencia es la música clásica, no habiendo según él mayor compositor que Beethoven.

 

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Pero por aquí, Indian Summer merece un lugar en la estantería junto a los dos álbumes de The Leopards. ¿Mejor recomendación que esa?

“Delilah” (ya sabe, eternamente agradecido, Señor Helvética) hizo de reveladora presentación de un disco con el que este talentoso músico nos propone un espectáculo de variedades en el que Ray Davies saca a pasear a Harry Nilsson (“Appalachian Stew”), acurruca a Brian Wilson (“Wish upon a weathervane”) o consigue que McCartney se manche gozosa y despreocupadamente los pantalones de hierba campestre (“Taking me there”). Entremedias, gasta detalles como el de meter un instrumental que titule el álbum con su clásico reprise.

Y así va, lindamente fundiendo sunshine pop en psicodelia (“Life in the mirror”), dejando con pasmosa facilidad canciones soberbias como “Magdalena”, “Moonbeams”…

 

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… De las que parece que tiene para montar un nuevo álbum, este grabado en un estudio “de verdad”, cuyas posibilidades le tienen contento. Hay un single con un par de canciones de muestra que apunta alto. Lo demuestra esta “Evergreen”, solo posible mediante el sutil tamizado de los Turtles o The Zombies más sensibles.

Día de caza para los fans de Jacco Gardner.

 

 

 

PHILIPPE SARDE – Le choix des armes (1981)

marzo 1, 2014

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La suite que Philippe Sarde le compuso a Alain Corneau para su Le choix des armes (1981) culmina una excelente muestra de cine Polar que relevaba a maestros como Melville o Becker.

La idea era casar a Ravel con el jazz, para ilustrar la idea central de un film que muestra el contraste entre dos mundos, entre dos generaciones de gánsteres: Montand (el lujo del retirado) y Depardieu (la joven generación de los suburbios).

Y así, Sarde y Corneau eligen dos dominadores del contrabajo como Ron Carter y Buster Williams, rodeados por la Sinfónica de Londres. Dos bajistas afroamericanos en medio de una orquesta clásica blanca.

La música en el cine como expresión de emociones no habladas, y una romántica melodía taladrada con microscópica precisión.

Philippe Sarde – Le choix des armes

RODERICK FALCONER – Play it again

febrero 19, 2014

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Es solo otra de las muchas perlas descubiertas en Islas de Robinson, de las de atesorar en la cocotera. El gran Luis dB despedía el programa “Solamente un chaval” a lo grande, con la clásica “Any old time will do” de Roy Wood a la que siguió esta “Play it again” que hizo que cogiéramos rápidamente lápiz y papel.

Y aquí está, para quedarse, con su delicadeza a base de arreglos de cuerdas. Ya forma parte de La canción del Momento.

Al poco, con motivo del Día Mundial de la Radio, Luis nos recordó el álbum de donde proviene: New Nation (1976);  y curiosamente, a propósito de esa “Radio” contenida en él, Julio Ruiz rescató el mismo disco en su propio programa, algo no muy habitual para un artista algo olvidado, considerando el medio de radio estatal como es este caso. Por cosas así conviene no abandonar la costumbra de poner la radio mientras se conduce, aunque sea de cuando en cuando.

Repasamos el disco y, como se preveía, las maneras glam dominan. como si se tratara de un Bowie conservador jugando a Elton John, solo por cumplir.

Tras las primeras escuchas, otras canciones como “Where are they now”, “Born too late”, “I don’t think your love can save me” consiguen que el álbum resulte efectivo.

Roderick Falconer – play it again

SOLEADO

febrero 6, 2014

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Tener la programación de radio Gladys Palmera como música de fondo de los quehaceres domésticos no es mala cosa, si es que no te importa tener que dejarlos a un lado para prestarle más atención a una música que termina por robártela enteramente, exigiendo que tomes nota de canciones que vienen a tu encuentro de manera sorprendente.

Uno de los programas descubiertos ahí que más encuentros peregrinos de este tipo ofrece es Soleado, a cargo de Señorlobo y Lubacov, ese par de djs del sello Lovemonk empeñados en congratularnos musicalmente con, digamos, los tiempos modernos.

“Solo discos buenos”, señalan, para tirar de un desenvuelto eclecticismo que va dejando “temarracos” soul, dance, pop, afro beat, electrónica de baile… mezclando el hoy con los clásicos, e igual haciendo un especial reggae que uno de psicodelia, cuando no se inventan una sección llamada “El jazz no muerde”. Abriéndonos de orejas.

Y todo con un humorismo que tiene en la maravillosa alcaldesa Ana Botella (“…what else?”) o el gafapastismo a las dianas perfectas para la práctica de una ironía que, al menos, nos sirva de válvula de escape. Así nos tienen, abriéndonos de orejas, “mientras esperamos ver los primeros frutos de la labor de Santa Teresa en la recuperación del país.”

Hace poco que celebraron (con un rapidísimo “¡yuju!” y al tajo) su programa número doscientos, y creo que fue en él o en el siguiente donde presentaron el nuevo álbum de Bart Davenport que sale este año en su sello y por el que, aseguran, la gente los van a parar por la calle para saludarlos con efusividad.

Un buen tanto que se van a apuntar. Por las dos canciones oídas, el disco promete. Ilustremos con el single “Dust in the circuits”, que ha conseguido que, tras escucharlo, estemos dispuestos a afirmar haber visto cómo un luminoso Morrissey atravesaba nuestra cocina.

Dos de Carole King

diciembre 11, 2013

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En estos días me he encontrado con un par de canciones de Carole King, de esas a retener, gracias a sendos programas de radio que sigo regularmente: uno el de Juan de Ribera Berenguer, quien hace bueno el término la varieté, añadiéndole además un complementario y muy disfrutable material visual, y que tuvo a bien airear “So goes love”, incluida en su disco de demos (ese cuyas notas interiores comienzan con la petición de la autora por poder grabar unas canciones a las dos de la mañana), que uno conocía en la versión de los Turtles pero que en su origen parece que iba destinada al primer álbum de los Monkees.

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El otro programa, un fijo en el dial perfecto, es el del gran Edu Ranedo. El reciente #45 termina en su parte final ayudando como se merece al sello Hanky Panky, pero antes iluminó mi desayuno con “Time gone by”, del álbum Welcome Home (1978), un disco de los que parecen pasar desapercibidos hasta que un fino catador abre su navaja y… Bueno, cuidado cuando el señor Ranedo deja caer aquello de “un disco bastante potable”, porque tela. Vaya joya de canción.

Dos canciones, dos, ejemplo de que no todo está remisiblemente perdido si aún podemos tener la posibilidad de seguir descubriéndolas a través de programas de radio. Nueva formas, viejos valores.

Vayan por otro gran señor, Nicolás Abadía, quien hizo lo posible para compartir ruta el pasado sábado, y alguien que amenizó una vuelta en coche con música de la protagonista de esta entrada.

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Carole King – so goes love

Carole King – time gone by