Archive for the ‘12×12’ Category

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diciembre 1, 2013

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El nuevo volumen de la serie 12×12 ofrece ejemplos de estilo fedeli alla linea (el disco de los ingleses Alfa 9 trae un par o tres de canciones que llegan al cielo), jangle garagero (Paul Messis; The Mystreated; los BellTowers de Paul Mutchler) y dardos pop como el que se sacan The Contrast.

Tira de repertorio ochentero (Willie Nile; Fortunate Sons); no se olvida de ofrecer alguna muestra más o menos actual (Steve Lawrenson; The Tor Guides); apuesta por canciones con encanto especial (John Cunningham); asegura con habituales de Las Islas (Lloyd Cole; Michael Head y sus Shack) y, sobre todo, repesca un par de clásicos mayores: The Flamin Groovies y los Someloves de Dom Mariani.

Todo al grito de ¡maximum jingle jangle!

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01. Willie Nile – Vagabond moon (Willie Nile, 1980)

02. Shack – Oscar (single, 2000)

03. Alfa 9 – Green grass grown (Gone To Earth, 2013)

04. The Contrast – Gone forever (God Of Malfunction, 2010)

05. Lloyd Cole – Period piece (Standards, 2013)

06. John Cunningham – Welcome to the world (Happy-Go-Unlucky, 2002)

07. Stephen Lawrenson – Words to say (Obscuriosity, 2013)

08. The Tor Guides – Summer’s green (In Search For The Perfect Hook, 2013)

09. The Someloves – Sunshine’s glove (Something Or Other, 1990)

10. Fortunate Sons – Talking (Karezza, 1987)

11. The Mystreated – Whilst standing still (Lovely Sunday Dreaming, 1999)

12. PaulMessis – A matter of opinion (Case Closed, 2013)

13. The BellTowers – Tomorrow will remain (Lily-Pad Sessions, 2010)

14. Flamin’ Groovies – Way over my head (Rock Juice, 1992)

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Byrdy, un tributo a las maneras de The Byrds

abril 19, 2013

“By request”, que dicen por Polonia.

Gracias por el interés, Franciszek.

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Byrdy

Alfa 9 – Into the light

febrero 14, 2013

Y en el rincón 12×12 acabamos de descubrir todo un trallazo “fedeli alla linea” a nombre de Alfa 9, quinteto de Newcastle que veo ya tenía un primer álbum de 2005 y grabado en el estudio de The Charlatans; lo digo porque acabo de escucharlo y… pues eso, más bien plúmbeo y con sabor a química. Una pena.

Una pena porque esperaba otra cosa, leyendo lo que citan sobre sus influencias: armonías Sixties, Folk y Country Rock  Setentero, el Paisley Undergound de los primeros Ochenta…

Pero esta “Into the light” sí que responde, ¡y de qué manera! Brillantísima, es la canción del momento. Y como parece ser la presentación de su nuevo disco, Gone To Ground, uno se pregunta si será todo así. A ver, a ver.

Edita Blow Up Records

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enero 20, 2013

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El volumen 17 de la serie dedicada a recopilar canciones agraciadas con el celestial toque electroacústico de las doce cuerdas tira particularmente de actualidad merced a un buen puñado de nombres llegados hace muy poco al almacén: el nuevo disco de The Resonars (marcando raya ya en este 2013); la nueva de los Grapes of Wrath para su álbum de singles; esos Allah-las bastante nombrados en el recuento de 2012 o una de las mejores canciones pop que dio el año, en este caso a cargo del escocés Pete MacLeod; también sabíamos que habría caladero en el nuevo álbum de los Sunchymes, el nombre con el que el señor Aaron Hemington borda delicadamente a los Beach Boys con hilo Rickenbacker; o, en fin, The Lemon Clocks, la banda montada por otro clásico de estos lares, Jeremy Morris.

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Completando, como siempre, con otros clásicos ejemplos de esos que uno piensa “¿Y cómo no los metí antes?”: Phil Angotti; los Happydeadmen; The Lears (qué mejor manera de comenzar que con un tributo así, ¿verdad?); Lloyd Cole y hasta el mismo Tom Petty, marcándose una versión del canon Byrds muy recordada por insuflarle dinamismo.

La unión con el anterior volumen viene a cargo de The Young Sinclairs, otros que están de actualidad con ese par de siete pulgadas preparados desde Francia, y en los que se recupera “New day” que ya estaba en su Culled From The Link que tanto juego dio para el anterior 12×12, ¡y lo que le queda!

MMOSS ONLY

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Y así seguimos, entre el folk-rock más ácido de unos MMOSS recién descubiertos (Trouble In Mind, desde Chicago, viene fuerte) y el dulce toque pop que un clasicazo como Graham Gouldman deja en esta “Let me dream again” (que te gana justo cuando estabas a punto de dejarla por insustancial) que se la podía haber pasado perfectamente al George Harrison de, por ejemplo, Cloud Nine, y así podría haberse mantenido un poco más en las listas.

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01. The Lears – The Byrd that couldn’t fly (2000)

02. Tom Petty – Feel a whole lot better (1989)

03. Lannie Flowers – Come On Girl (2012)

04. Happydeadmen – Heaven no! (1989)

05. Pete MacLeod – Rolling stone (2012)

06. Lloyd Cole – Unhappy song (1995)

07. Graham Gouldman – Let me dream again (2012)

08. The Grapes Of Wrath – Good to see you (2012)

09. Phil Angotti and The Idea- The only reason (2005)

10. The Lemon Clocks – The bright side (2012)

11. The Resonars – Out of reach (2013)

12. The Higher State- It’s no up to you (2011)

13. The Sunchymes – S S Serene (2012)

14. The Young Sinclairs – New day (2012)

15. MMOSS – Okay (2012)

16. Cocoanut Groove – Huckleberry (2012)

17. Allah-Las – Vis-a-vis (2012)

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noviembre 1, 2012

By request, que se dice.

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octubre 26, 2012

Nos paran por al calle, llenan de peticiones los paneles de anuncios de la biblioteca y dejan cervezas pagadas en los bares: todo para conseguir que actualicemos los mundialmente famosos recopilatorios 12×12, objeto de discusión en los foros más entendidos, la comidilla de todas las ferias del disco de postín.

Pero ha tenido que llegar buckeye para pedir, así como el que no quiere la cosa, no uno sino dos volúmenes. Desprevenidos nos ha pillado su naturalidad y falta de prejuicios, por lo que sin saber muy bien cómo responder nos sorprendemos a nosotros mismos bajando directos, sin rechistar y llenos de paciencia al sotano, para repescarlos. Sin miedo a enfrentarnos al desorden.

La capa de polvo del 12x12x11 no impide que recordemos su inmejorable comienzo a cargo de un clásico mayor: Martin Newell, cómo no; difícil errar con él. De entre el resto, otro ganadores como The Resonars; Lucinda Williams; los suecos The Tangerines, tan fedeli alla linea… O cualesquiera de los que componen una selección pensada para provocar un intercambio de pareceres, deseando que el aficionado encuentre algo de su gusto. Al menos.

Saludos repiqueteantes y agradecidos.

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El juego de las versiones: “Emma”

marzo 16, 2012

De aquellos primeros tiempos de internet recuerdo el cibercafé del edificio de la Ser y La Voz de Almería. Tenía su encanto, por aquello de estar en una planta superior rodeada de ventanas.

No fui mucho, pero al tratar algo relacionado con Jeffrey Foskett siempre rememoro aquellos ratos en los que buscaba información sobre él -entre otros- acompañado de un café con leche y un donut con chocolate. Allí, por internet, localicé y pedí su disco Twelve And Twelve (Dreamsville, 2000), tras el que iba por culpa, creo recordar, de esa canción titulada “Emma“: la puerta de entrada, (junto a aquella “Fish”) al gran Jeffrey Foskett. Garantía de melodías 100% cuidadas.

“La gran tradición melódica blanca” puede resultar una frase sospechosa, pero que en el contexto en el que nos encontramos se entiende gracias a discos como Twelve And Twelve. Doce canciones, interpretadas con la colaboración entre Jeffrey Foskett y cada uno de los doce autores responsables de cada una de ellas. Versiones iluminadas con los arreglos vocales de este colaborador -pero sobre todo fan- de Brian Wilson, militante confeso de esa tradición a la que seguir frotando para conseguir que la melodía mane a chorros.

Twelve And Twelve es un ejemplo modélico de esa manera de entender el pop, y creo que su autor tenía esto mismo en mente al juntar una lista de colaboradores que ya lo dice todo acerca de un determinado gusto: Marshall Crenshaw, Robert Lamm, su colega Jeff Larson, Bill Lloyd, el mismísimo Brian Wilson (creo que eran los comienzos de una colaboración más cercana que llevó a Jeffrey Foskett a formar parte esencial de su banda de acompañamiento; esa que ha ayudado en estos últimos años al lanzamiento por todo lo alto del Pet Sounds y Smile sobre un escenario) o Gerry Beckley, el autor de “Emma”.

Precisamente, aquellos discos de America (en mi caso adoro Holiday y Hideaway, de su época con George Martin) pueden servir como pilares sobre la que edificar una casa veraniega con terraza, porche y piscina: la imagen del pop estilo costa oeste.

El peligro acecha: caer en la idolatría de un sonido conservador, blando, acomodado, que acaricie unos oídos elitistas. Pero en estos años uno ha intentado mantener ciertos prejuicios a raya, aprendiendo a disfrutar de las canciones, que es de lo que se trata.

Sí, se trata de la maestría de Gerry Beckley, demostrada una vez más con “Emma”.

Vamos a hacerle “El juego de las versiones”, por utilizar la afortunada expresión y costumbre de Diego A. Manrique. El otro día me topé con el disco en el que aparece, Van Go Gan (Polystar, 1995. Con Hank Linderman a los mandos, productor de referencia en este tipo de discos), y no me dio miedo disfrutar con varias de las canciones que contiene. Traigo como ejemplo “Only A Kid At Heart”, canción que cuenta con la ayuda en las voces de… efectivamente.

Estos días hasta ha tenido su momento de gloria, así que la etiquetaremos como La Canción del Momento. Sin problemas.

Gerry Beckely – only a kid at heart

En el caso de “Emma”, me quedo con la capa de brillo que le da Jeffrey Foskett, cuidándola como gran producto destilado que es; formó parte además de uno de los primeros 12×12.

Y míralo ahí, apuntando a la firma del modelo 360 que perteneció a Carl Wilson. Bonita guitarra.

Gerry Beckley – Emma

Jeffrey Foskett – Emma

Jangle On!

febrero 22, 2012

Durante los noventa, la etiqueta Power Pop fue la que marcaba la mayor concentración de emoción melódica con la que rellenar nuestros abatidos oídos, por culpa de aquella nube de smog llamada Noise Pop que tapó lo que hasta entonces había sido un horizonte bastante lustroso. Para un joven miope, eso sí.

“Power Pop is back!” era el lema del catálogo de distribución de Ángel Snap, y uno sentía que el motor volvía a zumbar alegremente. De entre todos aquellos nombres que sirvieron como guía de provechosas propuestas, sin duda el de Alan Haber se mantuvo siempre como el más fiable. En él reconocí que la escena powerpopera podía guardar todas sus fuerzas no para sentenciar y mostrarse estrecha de miras, sino para ofrecerse como la vía más directa hacia la persecución de esa esencia común que suma en vez de restar: el buen gusto por la melodía.

Alan Haber tenía una página llamada Pure Pop (sigue como programa de radio), que no es sino otro nombre (¡según mi lenguaje, así mi mundo!) para atrapar esa esencia que hace que una canción sea redonda. Sus comentarios mostraban la contagiosa alegría del que descubre y disfruta con las canciones; allí podías encontrarte referencias a grupos de guitarras briosas con las que desarrollar melodías aún más exultantes, pero es que junto a ellos también estaba muy presente la gran tradición del pop en todas las décadas. Seguramente fue entonces cuando aprendí otros términos como Sunshine Pop o AM Pop, que podían servir para reafirmar esa querencia por devolverle siempre el protagonismo a las canciones. Independientemente del uso de guitarras o teclados.

Me acuerdo del descubrimiento de Brad Jones o Richard X. Heyman, pero también del repaso a los Rubinoos o a los Harpers Bizarre, y de sus elogios más que merecidos al gran, gran, gran Curt Boettcher.

Jordan Oakes demostró poseer, con sus fenomenales Yellow Pills, una sensibilidad pop mayor de lo acostumbrado, pero Alan Haber era el que tenía el oído más fino y sensible para mi gusto; más que John M. Borack; mucho más que David Bash. Y creo que la mayor prueba es el repaso a algunos de mis favoritos desde entonces, conocidos gracias a él: David Grahame, Jeffrey Foskett, Mark Johnson…

Bueno, pues entre las secciones de aquel sitio dedicado al pop de ahora y de siempre había una llamada “Jingle Jangle Morning”, firmada por Eric Sorensen y que tenía como logo el clavijero de una Rickenbacker 360/12 con su nombre imitando la serigrafía de la marca. Una chulada.

Se convirtió en mi columna favorita, hasta que aquel web ‘zine pasó a ser de pago y, al poco tiempo, ya cerró. Pero me dio tiempo a desarrollar el gusto por el celestial sonido de aquellas guitarras tocadas como lo hacía Roger McGuinn.

Desde entonces siempre intenté seguir las críticas de este fan del pop repiqueteante. Tras el cierre del web ‘zine, al poco tiempo me lo encontré en el de Mike Bennet,  Fufkin, congelado desde 2007 pero que aún se puede visitar. En esta ocasión, su columna se titulaba “Random Observations of a Jangly Music Fan”, y seguía con su particular cruzada janglehólica, por utilizar una se sus típicas expresiones, como la de “Long may you run, Sir…” (y el nombre de quien se tratase), al terminar su agradecida crítica.

Algunos de los más brillantes -y talibanescos- ejemplos de pop tintineante siempre los tendré asociados a él: The Kennedys, Les Fradkin, Horst-Peter Schmidt y GAT…

Siempre ha sido un buen caladero de material para ir renovando los recopilatorios 12×12.

Pues de esto se trataba, precisamente. Volví a encontrarme con Sir Eric en el sitio que se ha montado otro de aquellos nombres del Power Pop durante los 90: Bruce Brodeen, con su sello Not Lame y, desde hace poco, con la página “para la comunidad powerpopera” Pop Geek Heaven; un poco rimbombante, sí, pero es que el amigo Bruce es de esos tipos que saben vender bien su pasión (en mi vida me encontré con críticas más excesivamente elogiosas que las de su catálogo de distribución).

El caso es que ha tenido el acierto de acordarse del professor Eric Sorensen, que vuelve a la carga con un curso de jangle dentro de “La zona para gurús” Pop Academy.  En su repaso por décadas vuelve a dar los nombres que él suele repetir: el clásico folk-rock de los sesenta con algunos nombres más oscuros (The Dovers); los Searchers de los setenta, Starry Eyed & Laughing; Dramarama o Jimmy Silva en los ochenta; Different Faces o Bill Lloyd en los noventa…

A la espera de la continuación del curso, el regalo ya ha llegado con un recopilatorio al uso que tira de magnífica presentación: gráficos y guitarras cortesía de los hermanos Mendoza. El contenido, parece, corre a cargo de Bruce Brodeen, pero igual la firmaría Sorensen, que lo “produce”: GAT, Les Fradkin, Bobby Sutliff… Muchos conocidos pero siempre bienvenidos, caso de esa especie de francotiradores que son Bill Retoff o Rich Arithmetic. Y de momento una favorita: la versión que se marca Craig T. Fall de la clásica “Rain”. Lluvia electrizante.

Por cierto, a este señor lo conocimos de los tiempos del Napster, cuando en internet había una página de mp3 que tenía una categoría sobre sonidos Rickenbacker de la que cogí canciones interesantes, entre ellas alguna suya como “The Drone Song” para mis modestos 12×12.

Craig T. Fall es músico de sesión con estudio propio, y además está detrás de un compresor de sonido llamado Janglebox: ya se preocupa él de mostrar adecuadamente cómo suena para los aficionados a tan repiqueteante sonido.

Ese sonido comprimido que puede llegar a dar la sensación de demasiado agudo, con las notas como licuadas, vaporosas, está bien presente en este recopilatorio, ya desde el inicio y también en el final, y los que le dan a ello son talibanes rogermcguinnianos que formarían algo así como la línea dura: Les Fradkin (“Jangleholic”, toda una declaración de intenciones y de forma, partiendo de un riff poderoso que es la manera clásica de formar una canción jangle), el par de Starbyrds antes mencionados; Bill Kaffenberger o esos Janglebox que igual se deben al propio Craig T. Fall.

Un par de ejemplos que me gustan especialmente son la aportación de Rich Arithmetic y la de David Heselden -desconocido hasta ahora para mí- que representarían el lado más beatlebacker, siempre especialmente degustable por aquí. Por eso las suyas son otras de las favoritas de este volumen.

Craig T. Fall – Rain

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enero 10, 2012

La primera entrada de este año bisiesto queda guardada para un nuevo volumen 12×12, acierto seguro como declaración de intenciones en este santo sitio. Dedicada al amigo José Luis, quien en estas navidades me recomendó una de Guzmán bien bonita -que brillaría en un 12x12xdoce cantado en castellano que no sé cuándo podré terminar- y al que encima aún le debo unas fotocopias prometidas que no encuentro entre tanto desorden.

Recuerdo tributario también para el amigo Juan de Aranjuez, cuyos Jingle Jangle Mornings siempre quedarán más completos y mucho mejor presentados que estos 12×12 de andar por casa.

La leyenda dice que el volumen 10 quedó reservado para artistas de Las Islas, protagonistas de aquella brillante independencia británica durante los ochenta. Exacto: la Rickenbacker rota por el mástil en la portada con estética de fanzine de esa recopilación hecha por Bob Stanley para el sello Sanctuary de hace unos años.

Es solo que este volumen no debía repetir algunos de los ejercicios favoritos de aquel buen jingle jangle (The Razorcuts, McCarthy, el EP Angelkagool de St. James Infirmary…) pero sí traer más de lo mismo, con lo que queda pendiente un 12×12 a modo de repiqueteante testamento pop independiente. Pero que no fuese demasiado limpio y… yo qué sé: blando, sino uno con filo más cortante, para subrayar el agridulce sonido Rickenbacker. Como el toque definitivo que le da el lúpulo a la cerveza.

Es lo que ahora más me llena, tras aquellos años derretido ante discos como el primero de Primal Scream… ¡Más brío a esa languidez, leche!

De ahí el carácter que se gasta la primera parte de esta recopilación; al menos los primeros ejemplos, que declaro sensacionales. Luego el volumen terminará más amariconadillo, que diría alguno. Pero para un servidor, semejante viaje del brío a la elegancia ilustra bien el empleo de estas guitarras para vestir bonitas canciones pop. Que siempre es de lo que se trata.

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01. Jasmine Minks – Cute me deep (Another Age LP. Creation, 1988)

Entonces tenía interés por todo lo que llevara la etiqueta Creation, pero como los Jasmine Minks parecían poseer una personalidad más fuerte y menos aburrida que otras bandas de entonces, no se me hacían tan interesantes. No sé si me explico. Como siempre me pasa, nunca es tarde para deshacerse de prejuicios. Repescados gracias al recopilatorio de Rev-Ola de hace unos años, The Revenge Of The Jasmine Minks.

Tienen el honor de abrir, mostrando la garra que el pop sabe sacar cuando se agarra al post-punk y al garage y la psicodelia de los sesenta.


02. The Dentists – Strawberries are growing in my garden (and it’s Wintertime) (7” Spruck, 1985)

Una estampa briosa que queda subrayada en el siguiente corte, producto también de tener presente a contemporáneos como R.E.M., The Smiths o The Go-Betweens. Fue el primer single de Los Dentistas, producido por sus colegas de The Prisoners.

Dejaron una amplia discografía para lo que se estilaba entonces, con 7″, 12″ y hasta 10″ editados por varios países y continentes. Con los noventa, y su fichaje por East West, su oferta ya rayó lo mainstream y, claro, perdimos interés.

Yo siempre recordaré aquel día de cola en el comedor universtario, feliz por el golpe de suerte de haberme encontrado en una tienda de segunda mano con el 12″ EP Down In Paris And Claptham. Por siempre asociado a la bonita nuca de la chica rubia de pelo corto que me precedía.

También están en el catálogo de reedición de Rev-Ola, con su magnífico primer LP de 1985, Some People Are On The Pitch They Think It’s All Over It’s Now, que tiene como añadido precisamente su primer single.

 

03. The Mighty Lemon Drops – On my mind (Happy Head LP. Blue Guitar/Chrysalis, 1987)

Las grandes compañías creaban subsellos para ubicar los fichajes de aquellas bandas. Me acuerdo de Blue Guitar (a manos de Geoff Travis) porque así se me presentaron dos de los primeros álbumes que empezaba a conseguir, con las consabidas dificultades infraestructurales y económicas: el de The Shop Assistants y (este menos definitivo) el de The Mighty Lemon Drops; el de mayor interés de una discografía que empezó como un tiro gracias a Dan Treacy con el single Like An Angel. Pero terminaron convirtiéndose en algo aburridísimo.


04. Whirl – Heaven forbid (12” Play Room, 1987)

Por una vez tenía un disco (creo que lo conseguí de segunda mano en Almería, lo que agiganta el milagro) del que parecía no haber apenas información en internet. Hasta que hace poco alguien dejó escrito algo de esta ya menos misteriosa banda. Eran de Brighton y parece que sacaron, aparte de este, otro 12″ en el sello September. Lo he escuchado, pero no encuentro la emoción que me sigue transmitiendo la compacta Heaven forbid. ¿Por que me gustará tanto?


05. Jesse Garon & The Desperadoes: You’ll never be that young again (7” Velocity, 1988)

La voz de Fran (siempre preferible a la de Andrew) y la Rickenbacker de… no sé ¿Michael Kerr? (hubo cambio de guitarristas que fueron y vinieron) hicieron de esta banda de Edimburgo algo especial. Durante mucho tiempo su recopilatorio A Cabinet Of Curiosities fue la corona de mi raquítico arsenal vinílico. Escucharlo en una cruda noche de invierno ojeando La Isla Negra ha sido lo más cerca que me he sentido de una Escocia ideal.

Otros aficionados lo hicieron mucho mejor: leí con sana envidia los comentarios de Alex a propósito del single que nos ocupa, tan bien expuesto en su blog 7iete Pulgadas, cuando decía que hizo una visita a Edimburgo en la que se tiró todo el tiempo de tienda en tienda, rastreando discos; y hasta saludó a Andrew Tully, quien al parecer aún lleva la tienda Avalanche. Eso es sacar esta afición por el pop fuera de la habitación, sí señor.

Ya fueron seleccionados con la preciosa If The Sky Should Fall en un anterior 12×12, pero es que esta You’ll Never Be That Young Again es… eso, toda una declaración de principios, como decían en el inolvidable fanzine Stamp! Una de mis cuatro o cinco favoritas absolutas del pop independiente británico. Siempre la encontré emocionantísima.

No me resisto a poner las portadas de la versión single y la del 12″, ya que solían cambiarlas.


06. The Shining Hour – To see her (Wait All Summer CD. Apricot, 1999)

Ahora llega la excepción que confirma la regla. Me pasa a menudo. Tenía a To See Her como una canción de las más definitorias de aquella época y mira tú cuando, buscando información sobre The Shinning Hour, me enteré de que era de los noventa.

No sé cómo la conocí, ni dónde, pero fue, eso seguro, en una hora radiante, porque me pareció toda una clásica: la calidez de esa voz y la delicadeza al ser doblada; las guitarras; la cantidad justa de polvo levantada por los redobles de, bueno sí, la caja de ritmos… ¡Una barbaridad de canción en la mejor tradición Byrds, vaya!

Así que, ahora que lo sé, mi más sentida reverencia por el señor Mar Cohen, el responsable de toda esta magia homemade, tirando de estudio portátil. ¡Cómo gustan por aquí estos disfrazados francotiradores caseros!

Y agradecimientos también para los alemanes de Apricot Records, por ir presentando las grabaciones en CD-R de este señor. A revisar toca.


07. The Brotherhood Of Lizards – It could have been Cheryl (Lizarland LP. Deltic, 1989)

Poco que añadir sobre la hermandad formada por ese dickensiano del pop llamado Martin Newell y su colega Nelson. Todo por unas 23 libras. Me gusta recordar el detalle de la gira en bicicleta.


08. Po! – Tina (Sunday flexi 7” compartido. Sunday, 1992)

Chisporroteante fritanga de jingle jangle. He aquí un ejemplo, grandioso en su modestia, de cómo subvertir las dificultades técnicas (un frágil soporte), de manera que terminen siendo aliadas, ayudando a la consecución del objetivo perseguido en su contenido.

El fanzine Stamp! fue maná caído del Cielo, y creo que lo mejor que me dio fue el descubrimiento de Po!: si no resultara cursi diría que aquella página con la pequeña información, mecanografiada en diagonal estilo cartel Bauhaus, sobre la banda, con motivo de su primer LP, Little Stones, y con la ilustración de una modelo sixties, siempre tendrá un hueco en mi corazón, oh la la. (Esto hace que el Niño Jesús se emocione y que todos los gatitos del mundo rompan a llorar, “hoyga”) 😉

Sin bromas: El empeño artístico y vital de aquella muchacha, Ruth Miller, y el apoyo jingle jangle de Terri Lowe es cosa seria. La pregunta no es dónde está Clare Grogan ahora, sino qué habrá sido de la señorita Miller. Hasta donde me alcanza mi vista miope, el pop independiente británico nunca volvió a volar tan alto.


09. The Parachute Men – Every other Thursday (Earth, Dogs And Eggshells LP. Fire, 1990)

Otra voz femenina de las que se recuerdan fue la de Fiona Gregg. Los de Leeds dejaron un repertorio de canciones que mi memoria reduce a Sometimes In Vain y If I Could Wear Your Jacket, por lo que sus dos álbumes merecen un repaso.


10. The Close Lobsters – Words on power (Headache Rhetoric LP. Fire, 1989)

Más Fuego de Londres. En aquella época calentó lo suyo.

El legado de los Close Lobsters sí que lo tengo más presente. Una de esas bandas de referencia para los aficionados de todo aquello. Lo que pasa es que entonces disfrutaba mucho más con sus primeras canciones y primer LP, y algo menos con el “endurecimiento” que trajeron sus discos posteriores. Y ahora me pasa al revés: ¿cómo no celebrar el trabajo a las guitarras de canciones como esta? Una cosa no quita la otra, y si al principio los consideraba -junto a Mighty Mighty- el epítome de lo que John A. Rivers logró con aquellas bandas, el desarrollo de su carrera trajo una madurez muy atractiva también.


11. Summerhill – It’s gonna be alright (Lowdown LP Diabolo/Demon, 1988)

El Reino Unido recibió con júbilo -al menos por un tiempo y entre alguna gente- todo aquello del Nuevo Rock Americano que, como bien se explica en esta interesantísima charla, lo que hizo fue repescar el folk rock de los sesenta pasándolo -y esta es la clave- por el nervio y la actitud que dejó tras de sí la explosión punk. La buena labor de aficionados como Carlos Rego no merece que aún siga dándole vueltas a ver si me compro su libro.

Summerhill eran de Glasgow y gustaban de tirar de esas raíces con guitarras cristalinas y voces cuidadas. Creo que los descubrí gracias a algunos benditos criminales del Power Pop. It’s Gonna Be Alright posee tanta energía alegre que a uno le dan ganas de saltar y saltar, cantando su estribillo a voz limpia. No es poca a cosa.


12. The Tempest – Always the same (7” Magnet, 1985)

Bueno, pues ya va llegando el momento de ir sentándose, cuidando la manera en que se hace y cómo se queda uno. La elegancia puede ser natural, pero también puede uno gastarse el dinero para perseguirla. Y encontrarla: en una producción más cuidada, con más medios -o no- y con las guitarras a favor de los arreglos.

Entramos en ese territorio que uno también quiso explorar en su momento, con bandas que podrían ofrecer lo que un visitante casual espera cuando piensa en pop británico, mainstream style (o debería serlo). Qué manera de aprovecharse. Perdone otra vez, estimado Mr Glasshead.

¿The Tempest? Ni idea, así que a informarse. A ver: quinteto de Liverpool con cuatro singles editados. Nada de violentos o agitados (por lo del nombre) sino más bien convencionales, melódicamentes complacientes… Más que suficiente. Glenn Tilbrook produjo este su primer single.


13. Lloyd Cole & The Commotions – Grace (Live At The BBC Volume 2 CD. Universal, 2007)

Turno para una de las grandes referencias del pop inglés. Como siempre dudo acerca de qué canción seleccionar de entre sus discos, me voy a estas sesiones radiofónicas, en las que quizás la sensación de producción queda algo más diluida. Grace siempre tuvo el toque jingle jangle algo más presente.


14. The Railway Children – Native place (Native Place LP. Virgin, 1990)

Encaprichado de su primer LP en Factory, temía que con su paso a Virgin se diluyeran sus virtudes. Pero Gary Newby y los suyos siempre mantuvieron una sutil elegancia. También es verdad que no he escuchado sus últimos discos, ya solo él como miembro original.

Elijo la portada de la edición USA del álbum por motivos obvios; la inglesa presentaba a la banda de manera anodina.


15. The Lilac Time – The last to know (Paradise Circus. Fontana, 1989)

Empezábamos con los Jasmine Minks (los de “las camisas de amebas abrochadas hasta el último botón y las Rickenbackers al viento”) y los Dentists (vuelvo a enlazar aquel programa de TVE), y terminamos con los Lilac Time de Paradise Circus: tres bandas beneficiadas por el beneplácito crítico del señor Kiko Amat, impulsivo namedropper cuyas recomendaciones musicales/literarias/cinéfilas conviene no perderse. Sus novelas se podrán leer o no, pero es indudable que sabe cómo engatusarte para que te acerques a sus gustos.

Los comentarios entrecomillados son suyos, y en su página, el Paradise Circus ha sido disco del mes: “En su segundo LP, todas las cosas maravillosas que ya yacían en su presentación (acordeones parisinos, folk campestre, bluegrass, pop británico clásico, lírica victoriana, baladismo Beatle, violines y trompetas en Montparnasse…) se coagulan en un álbum repleto de hits.”

La elegancia puesta por escrito también puede salir de los huevos y de las vísceras.

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febrero 12, 2011

Vamos con un nuevo recopilatorio de celestial sonido electroacústico y ligeramente ácido. Este último volumen se presenta bastante potente, con un primer bloque de marcado gusto americano: Golden Smog abren con todo un ejercicio definitivo de estilo que se me pasó en su momento; menos mal que al bueno de Luis db se le ocurrió repescarla para sus Islas De Robinson.

A continuación los Mop Tops, que son unos clásicos ya porque menudos ejemplos se marcan de vez en cuando: “There will be a time” (de su álbum de 2008 Groung Floor Man, no tan recordable como Inside, pero ya les vale), tan smithereensiana ella, llega al nivel de otras perlas suyas como aquellas “I want you” o “Inside”. ¡Ah, estos noruegos!…

Otro impecable ejercicio -este del año pasado- es el que nos trae el australiano Perry Keyes, pero para ejemplo de política ortodoxa fedeli alla linea, los Chimes Of Freedom, en el puesto de honor como banda bisagra entre volúmenes por esos excelentes tributos al McGuinn más enraizado y folky que son “When the chimes of freedom ring again” y “Washington rain”, ambos de su album de 2008 Waiting For The Mistery Train.

El bloque de raíces va dando paso a claroscuros en el bosque por mor de un follaje tupido que deja o impide, según cómo, que los rayos del sol penetren. La acidez repunta con los típicos toques psicodélicos hindúes en “Fishwife”, encontrada en uno de esos powerpoperos volúmenes IPO, construida además con una cristalina cascada sonora.

Enseguida viene una de las cimas del recopilatorio: “Poor Jill 2”, o la clase de Michael Head para transitar desde Bacharach y Barry en los primeros ochenta hasta el  folk-psych pop de discazos como Here’s Tom With The Weather o The Corner Of Miles And Gil en estos últimos años. “Poor Jill 2” pertenece, creo, a unas demos de mediados de los noventa, y aquí se luce con sus The Strands, llegando hasta las cinco dimensiones byrdsianas. Mucha, mucha altura.

Más luminosidad cortante es lo que nos ofrecen The Prisoners en su estado más pop, aunque siempre febril. Nunca está de más rastrear por la cantera de los ochenta, para que este volumen salga beneficiado. Ya sea con aquel EP de 1985 de Paul Chastain o con la otra cima de esta selección: “Curry your favor”, que queda como mi favorita, pues aquí Green consiguieron una canción con toda la rendición emocional de la Dwight Twilley Band, y eso son palabras mayores. Fabulosa. El LP homónimo de Green de 1986 está muy bien considerado entre las huestes del power pop.

La cosa se redondea con el dúo británico The Sails, que vuelven a dejar otro ejemplo de luminosidad como la de aquella “Peter Shilton” contenida en Drum Roll Please, mejor álbum a mi parecer que el último que han sacado, pero que ya merece la pena por contener esta “Dogs”.

También lo hace con The Britannicas, el proyecto de Magnus Karlsson y Herb Eimerman. “Those good vibrations” es ilustrativa del estilo de ambos: la primera parte es de Karlsson, reconocible para cualquier aficionado a The Charade, por ejemplo; luego entra el inconfundible Eimerman (otro favorito por aquí), y empieza a llover en colores, hasta que en la parte final parecen fundirse los dos estilos. Por cierto que al proyecto parece que se suma el australiano Joe Algeri, quien ya ofreció un magnífico disco con el sueco Karlsson, precisamente, pleno de sabiduría electroacústica. Así que, de Britannicas, como se ve, nada.

Mencionemos también “Lotta lies” de los canadienses Elvyn por contener esa entrada tan típica de todo buen ejercicio rickenbackeriano, y más o menos se podrá uno hacer a la idea de lo que va este volumen. Bastante actual para mí, ya que contiene la última entrada al archivo con la estupenda “Calamity song” de The Decemberists, que uno diría conocer de toda la vida. ¡Ah, claro, si el toque lo pone Peter Buck!

Finalmente dejemos claro -una vez más- el agradecimiento que se merecen esas huestes powerpoperas por ofrecerme un caladero seguro. Con ellos, la pesca la tengo garantizada.

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