JOHN SOUTHWORTH & ANDREW DOWNING: EASTERWEEN (2012)

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¿Acaso no es señal de mayor grandeza que tu artista favorito vuelva a sorprenderte y confundirte con una nueva propuesta, exigiendo de ti el esfuerzo de poder apreciarla como se merece y terminar degustándola a lo grande? ¿Y acaso no es doblemente disfrutable la recompensa así conseguida?

Ya lo comentaba Luis dB, a propósito de aquel Mama Tevatron de 2009: “Tranquilo, que John Southworth no da puntada sin hilo”. Así que, con la lección aprendida -y con algo de retraso- aquí tenemos Easterween, (2012) un proyecto junto al contrabajista y violoncellista Andrew Downing (quien se ocupa de todos los arreglos de metales y cuerdas) cuyo primer golpe de viento aparentemente árido deviene en riqueza musical con las escuchas.

Con él, John Southworth vuelve más cíngaro y cabaretero que nunca. Es el bardo con el espíritu libre más heroico y lírico al otro lado del Paraleo 49.

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Easterween cuenta el viaje alucinatorio de dos muchachos a la caza de unos huevos cósmicos perdidos por Pensilvania.

Y así, tirando de metafísica, de Poe y de… yo qué sé, de literatura rusa; con el espíritu de Brecht y Weill, haciendo pensar a veces en unos Bowie o Dylan revoloteando sin lastre alguno (y en un Louis Philippe con menos estética y más bravura), nos deja una colección de canciones que exigen un pelín para luego devolver con creces. A poco que uno entrevea la dulzura melódica tan soberbia de nuestro hombre, empezarán a salir favoritas del tipo “Morbid fecundity”o “Metamorphosong”; y una parte final particularmente brillante, con “Rumspringa”, “Easterween” y especialmente “Sylvia of the trees”, que es la perla que uno se llevaría para guardarla en su cancionero.

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La magia funcionó, y John Southworth se retira dejándonos embobados, una vez más. Y no lo creíamos.

Viéndolo alejarse por la vía del tren, con su sombrero de copa y su chaleco, solo un espíritu libre como el suyo comprenderá que ese gesto de mantener el equilibrio sobre los raíles puede ser más importante, en un momento dado, que conocer el destino a donde nos lleve.

John Southworth & Andrew Downing – Sylvia of the trees

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