Calvin y Hobbes integrados

Qué bonita la recreación que Michael S. Den Beste, fotógrafo de Oregón, ha hecho poniendo a la inolvidable pareja creada por Bill Watterson en un contexto real:

NpL5j

fDR5M

8OQMq

fy5E9

CmyF8

zHtEj

Descubrí por primera vez a Calvin y Hobbes en los catálogo de Rhythm, ilustrados con unas pocas viñetas suyas entre aquellas inmensas listas de discos deseados. Luego fui recopilando las tiras aparecidas a finales de los Noventa en El Pequeño País (una pena que acabaran con aquel suplemento), convertido en fan de esta serie. Ediciones B ha sacado varios tomos. Yo tengo uno con comentarios del propio autor debajo de las tiras.

Como se decía en un artículo: “Calvin Y Hobbes, o como leer tebeos de (que no para) niños y disfrutar como un ídem.”

2 comentarios to “Calvin y Hobbes integrados”

  1. José Luis Says:

    Manolo seguimos en plan retro y señalo otro comercio dedicado al la venta de discos. Este fue muy importante en Granada, A. Callejas, estuvo en calle Joaquín Costa, y fue más longevo, creo que cerró a finales de los 80. El sitio tenía una sección dedicada a la venta de discos, aunque su especialidad eran los instrumentos musicales. Allí compré mi primera guitarra con enchufe eléctrico, una Custom de dos pastillas que pagué en comodísimos plazos y más bien complicada de tocar. En ese sitio me era más difícil encontrar música de mi agrado, aunque alguna sorpresa te podías llevar cuando manoseabas el expositor de la A a la Z o viceversa, por ejemplo, el magnifico “Ring of Changes” de Barclay James Harvets adquirido en 1984, fue un inesperado ejemplo de ello, su pegatina A. Callejas en la parte posterior del disco lo acredita, precio 625 pesetas. Por cierto Manolo, pedaleando hace unos días con el Sigpac por tu territorio, observe la cantidad de pedanías que existen. ¿Cómo te va con los chuchos que tienen malas pulgas o manía a los cicloturistas?.

    • Manolo M. P. Says:

      Pues hasta hace poco apenas sabía lo que era experimentar un encontronazo con ellos, pero en una de las últimas por la rambla de La Bermerja de repente se me acercaron un par de chuchos con pinta de dejadez higiénica y de no haber pisado un restaurante en muucho tiempo. Durante unos metros me siguieron al tran tran, silenciosos, hasta que uno de ellos acercó su feo hocico olisqueándome la pierna. Fue la señal para meter plato grande. Inmediatamente comenzaron a correr detrás, persiguiéndome, pero los pude perder de vista.

      Gracias por seguir agrandando esos gratos recuerdos. Diría que ha pasado por mis manos algún disco de esa tienda de instrumentos, ¿sabes? ¡Me suena muchísimo! ¿pegatina dorada?

      “Notrordendecosas”… Espero que ten guste mi siento que encendido repaso al gran Mark Johnson de la última entrada. Algo habrá que te guste, porque posee clásicas maneras.

      Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: