KIHACHI OKAMOTO: DAIBOSATSU TOGE (1966)

db3

Un puerto de montaña: el paso del gran Buda, donde una joven peregrina encuentra a su abuelo asesinado por un sanguinario samurai llamado Ryunosuke.

Un Ryunosuke interpretado por Tatsuya Nakadai de manera magistral, una vez más. Por él he llegado a esta película, y creo que con él, siguiéndolo,  se puede hacer una buena ruta por el gran cine japonés.

El final de este espadachín con sed de mal se precipitará cuando se encuentre en una habitación con aquella joven -ahora doncella- y empiecen a rememorar el episodio de la cima Daibosatsu sin saber que ambos son los protagonistas de aquel encuentro. Entonces los fantasmas del malvado se desbocarán definitivamente y, a tajos con las paredes de caña y tela, comenzará la orgía de sangre con los miembros de un clan que quieren acabar con él.

db1

Es esa la parte más excesiva de la película: si no mata a cien cerca andará, y menos mal que el blanco y negro atenúa el chorreo de sangre. Antes hubo más escenas de lucha, pero quedarán en el recuerdo por el bellísimo entorno en el que se desarrollan: la de ese bosque fantasmagórico cuyo fotograma adorna la carátula de la edición de Criterion y aquella bajo la nieve (las luces de las linternas japonesas y esos copos como láminas cortantes) en la que el espadachín protagonista es interpretado por otro grande, Toshiro Mifune.

Aunque lo mejor, por lo efectivo quizás, sea el final con el fotograma congelado de la desencajada cara del asesino que corta de golpe la película.

“La espada es el alma, estudia el alma primero. Una mente perversa es una espada perversa”, señala el maestro interpretado por Mifune. La fascinación malvada queda muy bien mostrada en el juego de sombras, en una fotografía en blanco y negro magnífica.

Kihachi Okamoto - Dai-bosatsu tôge (1966).mkv_000291582

Fascinación por  Tatsuya Nakadai. Me encanta que los directores repitan actores, ayudando a crear un universo propio y reconocible: Mifune fue el fetiche de Kurosawa (yo lo descubrí en la famosísima Los Siete Samuráis, sacando calidad interpretativa de su inolvidable sobreactuación), y Nakadai está en las cuatro enoormes películas de Kobayashi que marcaron mi año cinematográfico pasado.

¡Vaya par de samuráis! Uno parece hacer de la rigidez su seña, andando con esas piernas tan abiertas; el otro, Nakadai, se desliza suavemente, como si caminara sobre el alambre. Dos actores junto a un tercero, Chisu Ryu, el del gran Jasujiro Ozu, para apuntalar un ciclo esencial de cine japonés.

Pero espera, que falta Hiroshi Shimizu. Por ahí llega, recién divisado, y ya se nos antoja que va a quedarse por siempre.

2 comentarios to “KIHACHI OKAMOTO: DAIBOSATSU TOGE (1966)”

  1. José Luis Says:

    Y como no solo de música nos alimentamos amigo Manolo, te señalo el enlace del grupo de aventura Thalackeri. Lo fundamos en los años ochenta una cuadrilla de amigos con mucha devoción al alpinismo y que con el paso del tiempo se fue desgranando en una más amplia oferta deportiva. Yo me mantuve fiel a la montaña (nunca he llevado esquís) y al BTT, que aunque no aparece como disciplina, tuvo mucha repercusión en el grupo a partir de 1990, y que de inmediato acogí de forma casi obsesiva; tampoco estuve en los Andes ni Himalaya, mis ascensiones fueron más humildes, siendo mi techo el Mont Blanc. De la cordillera del Atlas que visité con frecuencia conservo recuerdos imborrables, en fin Manolo, cosas que le han dado mucho sentido a mi vida.
    Por cierto dos socios fundadores somos “José Luises”, (yo del Castillo).
    Saludos medievales y espero total recuperación del huesecillo o tendón que te está dando la lata.
    http://perso.wanadoo.es/thalackeri/

  2. Manolo M. P. Says:

    Gracias por el detalle, amigo Jose Luis. Lo leo con gran envidia al imaginarme todas esas experiencias montañeras a buen seguro inolvidables. No te puedes quejar, no.

    A mi me atrae mucho la montaña y el lado heroico del alpinismo: los Mallory, Messner, Amadeo de Saboya… O esos fieras de Ochoa, Pasabán, Soria… Nunca lo he probado: de momento me basta andar o pedalear aunque sea por los cerros de mi pueblo. No mucho, pero algo de ese aire más puro logro atisbar.

    Comentarios de calidad los tuyos, Jose Luis. Y que no decaiga.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: