4 octubre: Rambla de Somontín

Cuando descubrí este recorrido a finales del verano (terrible verano), pensé que merecería la pena hacerlo en otoño, esperando a que las lluvias diesen brillo y color al terreno, a los álamos y a las zarzas que hacen que algunos tramos sean vistosos.

Al asomarnos a la rambla de El Royo ya se nos aparecen los colores del otoño:

Tras la llamada Cuesta Blanca, caemos de nuevo a rambla (Barranco de Las Cabañicas), ante cuya bifurcación tomaremos la de la izquierda, sabiendo que luego regresaremos de arriba por la derecha.

La alegre bajada nos deja en el cortijo de La Fuente del Pino, pero lo que queremos es llegar hasta la Rambla del Arenal, allí abajo, previo paso por “El Charnaque”: cortijo de nueva construcción con un nombre muy propio de estas tierras. A la izquierda una balsa, y enfrente la rambla, que tomaremos en subida…

… Para subir por el camino acementado que nos acercaría a Somontín, pero que nosotros dejaremos tras la primera cuesta:

Precisamente nos estaba esperando la bici, indicándonos el desvío de la derecha que nos llevará, entre pinos y con tramos ya de rambla, ya de pista forestal, hasta la rambla de Somontín.

Parece fea, pero enseguida irá encerrándose, curveando por zonas más de umbría: aquí está el rojo de las zarzas y esos álamos cuyas hojas pasan del verde al naranja en perfecta graduación. Un mirador de madera llama la atención:

Dejaremos a la derecha el cortijo de Los Royiyos, y subiremos hasta la pista que desde Lúcar lleva a Piedra Lobera. Pero hoy no toca llegar allí, ni mucho menos subir hasta el Pico, porque a unos cinco kms antes nos desviaremos a la derecha por este cortijo que nos sirve de referencia. ¡Ah! ¿Es el cortijo de Cela?

Y otra vez bajando hasta dar de nuevo con la rambla. Tomaremos, como hicimos la vez anterior, por la derecha para ir cómodamente entre pinos hasta terminar dando de nuevo a la rambla del Arenal, por encima del punto en el que la dejamos.

Y así hemos ido haciendo este recorrido, tomando y soltando ramblas. Pasaremos cerca del cortijo Las Tartalas y bajaremos hasta regresar por el mismo camino que tomamos, un par de horas antes.

En total, unas tres horas menos cuarto para algo menos de 40 kms.

Y mientras, en el zurrón…

Bajando por el desvío de la derecha del camino a Somontín buscando su rambla -y con cuidado por los surcos dejados por el agua-, esta “Super strut” de Deodato vino como anillo al dedo. De su álbum Deodato 2, grabado para el sello de Creed Taylor en 1973. Repescado gracias al magnífico recopilatorio japonés CTI Club Classics.

Deodato – Super strut

Y por la rambla de Somontín, a la altura del cortijo de Los Royiyos, me asalta “Goodbye innocence”, una de las favoritas de uno de los mejores álbumes tributo para llevarse a los oídos que uno, bastante dado a los guiños como si… ha disfrutado. Ahora que Jeff Lynne vuelve con un par de discos (recopilatorio ELO y álbum de versiones, ¿no es eso?), no es mala idea celebrarlo con este recuerdo del inspirado divertimento de los señores Bleu y Andy Sturmer. El vídeo animado acompaña:

Antes, por El Royo, dispuesto a atacar esa Cuesta Blanca cuya parte última siempre me sobra, fue Jim Ruiz quien vino para animarme y caer en la cuenta de que “Miss Fortune” es una de mis preferidas de su nuevo álbum, que seguro terminará como destacado en el recuento de este año.

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