CLARA CAMPOAMOR: LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA VISTA POR UNA REPUBLICANA (Espuela de Plata, 2005)

El comienzo de la introducción de Luis Español Bouché puede que ande algo cargado de grandilocuencia (“La muerte sepulta las mayores grandezas en el abismo del olvido”…), pero qué útil resulta para ponernos en correcta situación ante la vida de esta campeona de los derechos básicos -toda una ciudadana hecha a sí misma que, toma ya, renunció a la Gran Cruz  de Alfonso XIII-, para ponernos ante los avatares de esta obra poco conocida que había aparecido en francés a principios de 1937 y, en fin, ante su importancia como documento de los primeros meses de guerra en el bando republicano, pero también por su mirada al horizonte que anunció la catástrofe. Todo como el resultado de la clarividencia de su autora en aquellos tiempos tan oscuros. Con razón Andrés Trapiello la pone tan alta en la lista de los héroes de esa tercera España que era carne de cañón para “los hunos y los hotros.”

Estamos ante un documento definitivo acerca de aquellos primeros tiempos de la contienda que la autora vivió en una Madrid milicianizada y que, desde su posición como defensora de las ideas ilustradas que conlleva el republicanismo, muy pronto tuvo que dejar. Y denunciar.

Este libro es el resultado de esa denuncia del fanatismo. Clara Campoamor demuestra tirar de sinceridad y lucidez en sus relatos de la terrible decisión de la entrega de armas al pueblo; del fracaso de un gobierno de conciliación que hubiera podido evitar más muertes; del error de simplificarlo todo en una lucha entre fascismo y democracia, y en el análisis de la debilidad del bando republicano.

Y lo hace sin ambages, con una inmediatez que seguramente pasa factura al leer algunos pasajes con algo de fárrago, pero que tan válidos resultan para nuestra comprensión de aquellos terribles días.

Así pues, este obra viene a ser un testimonio de las salvajadas cometidas en la zona republicana en la que un gobierno legítimo quedaba estrangulado por el fanatismo extremista, falto de aire para enfrentarse con garantías a la sublevación reaccionaria y encima tener que lidiar con esos ataques internos a los derechos fundamentales de una ciudadanía que debía amparar.

Madrid ofrecía un aspecto asombroso: burgueses saludando levantando el puño y gritando en todas las ocasiones el saludo comunista para no convertirse en sospechosos, hombres en mono y alpargatas copiando de esta guisa el uniforme adoptado por los milicianos; mujeres sin sombrero; vestidos usados, raspados, toda una invasión de fealdad y de miseria moral, más que material, de gente que pedía humildemente permiso para vivir.

(…)

Actuaba a escondidas del gobierno una “justicia popular” ciega y cargada de odio, obedeciendo a resentimientos de clase o a los partidos en lugar de defender la república.

(…)

¿Será cierto que está escrito que todos los hombres que participaron en el nacimiento de la República, hermoso movimiento pacifista y plebiscitario de 1931, habrán de terminar su vida política de una forma tan triste y con ríos de sangre, incluso los más moderados y lúcidos?

“Al marcharse al extranjero Clara Campoamor privó a España de una lúcida testigo. ¿Qué no habría escrito de las atrocidades cometidas por los nacionales o de la interminable represión que siguió a la victoria del caudillo?”, nos cuenta Luis Español Bouché.

Nos quedamos con las ganas, sí.

La colección España en armas de Ediciones Espuela de Plata (Editorial Renacimiento) nos brinda la oportunidad de acceder a obras de máximo interés, si queremos conocer más acerca de aquella guerra incivil. Ésta de Clara Campoamor es la referencia número 2 de una lista que empezaba con Un año con Queipo de Llano, de Antonio Bahamonde, precisamente el documento de otras tantas atrocidades en el llamado bando nacional.

Aparte de los de esta editorial, otros libros que entreveo esenciales para seguir con el tema: Rojo y Azul. Imágenes de la guerra civil española (Varios autores. Almena 1999) o el Diccionario de la guerra civil española (Planeta, 1987) de Manuel Rubio Cabeza, y que no sé si seguirá disponible.

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