16 junio: Ruta de La Sabina

(Oria-Barranco Quiles-Boca de Oria-Rambla Seca-Camino de Las Carrascas-Chirivel-Camino del Puerto de Chirivel-Barranco de Molina-Barranco de La Sierra-El Mojonar-Los Garcías-Chirivel y vuelta por el mismo sitio: 60 kms; 4h 30′)

El Club Deportivo Javi Chacón organiza la I Marcha MTB “Vélez Rubio Salvaje”, que finalmente tendrá lugar el próximo día 8 de julio. Una nueva prueba que discurre por mi querido parque natural Sierra de María-Los Vélez y que propone un exigente recorrido de 85 kms. Prueba con el suficiente atractivo como para merecer algo más que mi reconocimiento a esos aficionados que han tenido las ganas de montar algo así. Suerte, que sea un éxito y se convierta en una cita de referencia.

30 euros tienen la culpa de que no la haga, porque con esa cantidad tengo para media temporada de carreras populares. Y al enterarme de la celebración de la media de Calar Alto el mismo día, la decisión ya estaba clara. Si no fuese tan caro inscribirse en las marchas BTT…

Del recorrido propuesto, la única parte que no controlo es la que sube de la rambla de Chirivel hasta la Fuente Lazar, porque no termino de ubicarla.

Así que, a modo de pequeño tributo, decidí emplear la salida del sábado en hacer la ruta de La Sabina, que en la prueba se coge viniendo de la zona de El Bancal, subiendo la corta pero dura cuesta del Guarda. Yo sin embargo vendré por el sur, por el puerto de Chirivel.

Nos encontramos en el Campo Cisnares, mítico territorio ciclista para los que buscamos desesperadamente ser redimidos mediante la comunión con el terreno. A la altura del cortijo Los Martínez. Los cultivos señalan que ya es verano.

Nuestro primer objetivo es el algo tedioso puerto de Chirivel. Ahí lo tenemos, poniendo un punto de verdor al paisaje:

En Chirivel ya nos encontramos con el indicativo de la ruta de La Sabina. Lo seguiremos para cruzar la autovía por debajo y empezar a subir por el puerto:

Un breve descanso para hacer pis y colocarnos los auriculares…

… O quitárnoslos, ya no me acuerdo. Quedan los dos kilómetros más durillos hasta ver ya el otro lado, la zona de El Bancal. Bajaremos hasta el barranco de Molina, para tomar la senda de la derecha que serpentea en subida por él:

En la parte alta nos encontraremos con la longeva protagonista de la ruta, la famosa sabina: “Imagine cuántas generaciones habrán disfrutado de su sombra y a cuántos artistas de la zona habrá servido de inspiración”:

Ya toca bajar por el barranco de la Sierra. Cuando pienso en mi cabezonería por intentar subirlo en pasadas intentonas, advierto lo infundado de mis pretensiones; o será que ya no me siento tan en forma. Desde luego, hay cuervas en las que hay que clavar los frenos e ir soltando con mucho, mucho cuidado. ¿35% de pendiente?!

Bajando tomaremos, a la altura de una balsa de cuyo caño uno ya no puede servirse por estar embocado con goma, el camino de la derecha que nos lleva hasta El Mojonar. La marcha propone bajar hasta el Ciruelo para ir regresando a Vélez Rubio placenteramente, pues solo habrá que salvar la pequeña cuesta del Maimón. Nosotros buscamos nuestro regreso por el Collado del Mojonar, que creo que es lo suyo para esta ruta de La Sabina. O será el aliciente por saludar a ese viejo Land Rover matrícula de Murcia. Ahí encallado, guardián del cortijo.

Basta pensar en hacer la rápida bajada sin tocar el freno para que te salga un tractor en plena cuesta. Maniobras precisas, sin innecesarias alarmas por parte de ciclista y tractorista y ya sí, rumbo al Chiri.

Pasamos por debajo de la autovía a la altura del cortijo de Los Garcías, y entramos a la población por la antigua N-340, escoltada con sus legendarios árboles, pinos y álamos. Chirivel tiene una bonita entrada dirección Granada, con algunas de esas señales clásicas que tanto me pirran:

Tiempo para un sombreado descanso en esa agradabilísima explanada entre el ayuntamiento y el parque. Da gusto comerse el plátano en uno de esos bancos, habiendo repostado en la cercana fuente de… No me sé su nombre.

Además tuve la paciencia de pasarme a comprar el periódico en una de aquellas tiendas del pueblo en las que comprabas lo necesario para el día a día: una señora mayor a por insecticida; unos niños a por un helado… Me recuerda la tienda de El Bicho en la Rambla, y a mis abuelos, y… Las noticias del periódico evitan que el sentimiento se desborde.

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Ya en casa, compruebo que María y Jacinto también han aprovechado la mañana a su gusto:

En la cocina, granizado refrescante e hidratante. ¿Lo habrá probado cierto famoso tejano tramposillo?

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