13 mayo: I Carrera La Sierrecica (Huércal-Overa)

(12 km: 1h 01′ 08″; 9º de la categoría y 45º de la general… de algo más de cien corredores)

El club deportivo Almanzora de Huércal-Overa tira de la afición montando esta prueba con tres modalidades: BTT, senderismo y carrera a pie. Lo mejor fue el anuncio, a la salida de la carrera en la plaza de la iglesia, de que retomarán la media maratón el próximo octubre. Una noticia que fue recibida por los participantes con agradecidos aplausos; los míos fueron de los más efusivos, pues en esta media -dicen que la más antigua de la provincia- hice mi bautismo en las carreras populares de fondo.

Carrera de montaña con una cuarta parte de asfalto. Tras los dos primeros kms que nos sacan del pueblo para dejarnos en rambla nos encontramos con la parte central de la prueba: tres duros kms de ascensión por pista forestal con piedra suelta y tramos con terreno irregular por los típicos surcos de lluvias torrenciales. Arriba teníamos el avituallamiento. Por entonces ya nos encontramos con los senderistas que hacían el recorrido inverso.

Fui incómodo desde el principio, desde la estampida inicial por parte de los que iban a disputarla, quedándome enseguida en tierra de nadie. Subí jadeante por entre los pinos, y bajé en plan defensivo, sin querer gastar fuerzas porque no me veía muy seguro.

Efectivamente: la habitual soltura corriendo por rambla tornose en leve tortura para mantener el ritmo. Impensable lo de cambiar y atacar en los últimos kms.

Los oficiales doce mil metros de la carrera ocultaron, al menos, un par de cientos más para enfilar camino a meta, en los aparcamientos frente al pabellón. Me dio tiempo a echarle un pulso al corredor de la A.D. Maratón de Jaén que había pasado dejando la sierra y que me adelantó por la cuesta de vuelta al pueblo. Yo que voy pensando en el peligro de un esfuerzo final que me haga terminar vomitando en meta, pero el aliciente de esprintarle al de delante me demuestra que soy más bien timorato. Sé que no es la manera más elegante de terminar -al menos a mí no me gustaría que me lo hicieran- pero en fin… Un pírrico objetivo cumplido.

Pretendía terminar sin pasarme de la hora, y lo hice por un minuto. Los ochenta kms en bici del día anterior no son excusa, ya que no merece la pena perder la oportunidad de salir en bici una mañana de sábado pensando en la carrera del domingo para hacer un tiempo medio razonable.

Ojalá tenga la oportunidad de aprovechar así, sábados y domingos, muchos más fines de semana. Un lujo.

Las fotos de la organización, sabias ellas, no quisieron inmortalizar la participación de este ilógico aprendiz de corredor. Sin embargo, hubo un guiño en la coincidencia de estar cambiándome al lado de tres corredores que me pidieron que los fotografiara. Uno de ellos, Raúl Guevara (en el medio) acabaría como campeón de la prueba con un tiempo de 43′ 18″. Me da que mi 306 intuía algo y por eso no quiso perdérselo.

Felicidades, Don Raúl. Todo un honor.

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