El juego de las versiones: “Emma”

De aquellos primeros tiempos de internet recuerdo el cibercafé del edificio de la Ser y La Voz de Almería. Tenía su encanto, por aquello de estar en una planta superior rodeada de ventanas.

No fui mucho, pero al tratar algo relacionado con Jeffrey Foskett siempre rememoro aquellos ratos en los que buscaba información sobre él -entre otros- acompañado de un café con leche y un donut con chocolate. Allí, por internet, localicé y pedí su disco Twelve And Twelve (Dreamsville, 2000), tras el que iba por culpa, creo recordar, de esa canción titulada “Emma“: la puerta de entrada, (junto a aquella “Fish”) al gran Jeffrey Foskett. Garantía de melodías 100% cuidadas.

“La gran tradición melódica blanca” puede resultar una frase sospechosa, pero que en el contexto en el que nos encontramos se entiende gracias a discos como Twelve And Twelve. Doce canciones, interpretadas con la colaboración entre Jeffrey Foskett y cada uno de los doce autores responsables de cada una de ellas. Versiones iluminadas con los arreglos vocales de este colaborador -pero sobre todo fan- de Brian Wilson, militante confeso de esa tradición a la que seguir frotando para conseguir que la melodía mane a chorros.

Twelve And Twelve es un ejemplo modélico de esa manera de entender el pop, y creo que su autor tenía esto mismo en mente al juntar una lista de colaboradores que ya lo dice todo acerca de un determinado gusto: Marshall Crenshaw, Robert Lamm, su colega Jeff Larson, Bill Lloyd, el mismísimo Brian Wilson (creo que eran los comienzos de una colaboración más cercana que llevó a Jeffrey Foskett a formar parte esencial de su banda de acompañamiento; esa que ha ayudado en estos últimos años al lanzamiento por todo lo alto del Pet Sounds y Smile sobre un escenario) o Gerry Beckley, el autor de “Emma”.

Precisamente, aquellos discos de America (en mi caso adoro Holiday y Hideaway, de su época con George Martin) pueden servir como pilares sobre la que edificar una casa veraniega con terraza, porche y piscina: la imagen del pop estilo costa oeste.

El peligro acecha: caer en la idolatría de un sonido conservador, blando, acomodado, que acaricie unos oídos elitistas. Pero en estos años uno ha intentado mantener ciertos prejuicios a raya, aprendiendo a disfrutar de las canciones, que es de lo que se trata.

Sí, se trata de la maestría de Gerry Beckley, demostrada una vez más con “Emma”.

Vamos a hacerle “El juego de las versiones”, por utilizar la afortunada expresión y costumbre de Diego A. Manrique. El otro día me topé con el disco en el que aparece, Van Go Gan (Polystar, 1995. Con Hank Linderman a los mandos, productor de referencia en este tipo de discos), y no me dio miedo disfrutar con varias de las canciones que contiene. Traigo como ejemplo “Only A Kid At Heart”, canción que cuenta con la ayuda en las voces de… efectivamente.

Estos días hasta ha tenido su momento de gloria, así que la etiquetaremos como La Canción del Momento. Sin problemas.

Gerry Beckely – only a kid at heart

En el caso de “Emma”, me quedo con la capa de brillo que le da Jeffrey Foskett, cuidándola como gran producto destilado que es; formó parte además de uno de los primeros 12×12.

Y míralo ahí, apuntando a la firma del modelo 360 que perteneció a Carl Wilson. Bonita guitarra.

Gerry Beckley – Emma

Jeffrey Foskett – Emma

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