CARLOS SORIA

Resulta atrayente el mundo del alpinismo: tanto como prueba de superación humana como por la parte estética que la montaña ofrece, ¡y esas grabaciones en color de los años cincuenta!

Hoy, un artículo de El País me ha alegrado el día: el descubrimiento de ese ejemplo de deportista y, por lo que se ve, mejor modelo de ser humano que es Carlos Soria: En la cumbre con 72 años.

No conocía a Carlos Soria, desde ya Premio Nacional de Deportes particular, porque supongo que los medios deportivos siguen con su raca raca futbolero diario.

Aparte de su impresionante historial, iba a quedarme con el típico chistecillo gracioso, al saber que toma ajo por las mañanas, pero lo bueno ha venido con sus comentarios que llenan el resto del artículo. Todos ellos ilustran una filosofía del deporte y, por tanto, de la vida. Para recordarlos, los pegaré aquí.

Envidia sana. Qué leche, aún quedan ejemplos para subirte la moral.

Ya formó parte de la primera expedición española al Himalaya, y la foto del artículo ofrece el atractivo fetichista de verlo con el piolet -de madera, francés- que utilizó para la ocasión.

“Soy un viejo que transmite un mensaje a la gente joven: que esto no se acaba.”

“Me he bajado muchísimas más veces de las que he subido.”

“¿El estilo alpino? Eso es lo que hizo Messner en el año 80 en la norte del Everest. Él solo, sin oxígeno y con su tienda a la espalda, non-stop. Pero no se puede hacer estilo alpino en una montaña que está llena de gente, como el Everest, que está montado de cuerdas fijas de arriba abajo. Y casi todas las mentiras se pillan. Hay gente que manda al sherpa a la cima a hacer la foto y dice que ha subido él. Como un argentino que le robó la cámara a un español con congelaciones… Eso es ser un delincuente. Lo único que no soporto son los mentirosos. Lo demás lo respeto. ¿Que has utilizado oxígeno y cuerdas fijas? Perfecto, pero dilo. No todo tiene por qué ser tan purista. ¿Hasta dónde lo llevamos, a llevar un piolet de madera? Es ridículo”.

“Una cosa es buscar dinero para ir a la montaña y otra es ir a la montaña para buscar dinero”. Él sueña con los 14 ochomiles. Y también, como hizo Edmund Hillary tras coronar el Everest, con acercarse a las gentes del Himalaya. “Con 14 años era un crío que buscaba aventura. Ahora veo más cosas en la montaña, los pueblos, los sherpas. Algunos piden un sherpa como si pidieran una moto… Quiero vivir una temporada en Sama, a los pies del Manaslu. Necesitaban colchones, porque de 100 niños, 80 dormían en el colegio. Y se los llevamos, y botas y anoraks. Los lamas les enseñan a cantar en nepalí y tibetano. La montaña no es solo subir. Si solo piensas eso, eres muy pobre”.

Y ahora me entero de que ha habido unas jornadas de divulgación del montañismo en Almería. ¿Saben quién vino a ofrecer una charla el pasado sábado día 12? ¡Aaargh!

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