CELESTIAL DISCO (III)

Etiquetas. Nuestro nivel aún no da para demasidas distinciones. Dimitri From Paris se declara seguidor del subestilo Sleaze Disco, o Disco perfumada con aires tropicales y latinos. De su recopilatorio al uso, titulado Cocktail Disco, me quedo con Moses y su “Something about you”. Que no baje la sana joie de vivre.

De momento, por aquí la etiqueta segura sigue siendo la de Philly Disco: el último recopilatorio del señor Dimitri de  cuya existencia me he enterado es Get Down With The Philly Sound, del que, entre tantas gema clásicas, me quedo con “Bad luck”, de Harold Melvin And The Blue Notes: de mis favoritas de siempre del sello -junto a “Tell the world how I feel about’ cha baby” de los mismos, o “He’s a friend”, de Eddie Kendricks: cualquiera vale-; presentada en toda su larga gloria porque, como dice nuestro compilador, “La norma no escrita era acortar las canciones buscando el impacto inmediato, pero Tom Moulton hizo de las largas secciones instrumentales una de las marcas más reconocidas del sonido Philly”. Aquí entra la importancia de este hombre, el creador de los primeros remixes, versiones largas editadas en 12″, “Él las llevaba hasta una infinita sinfonía romántica”. Gran mérito el suyo, al conseguir que aficionados acostumbrados a la inmediatez pop de apenas tres minutos disfruten de ellas y no se les hagan demasiado largas. Quién me iba a decir que dejaría de temerle a las fatídicas 12″ a 45rpm con la horrorosa palabra “Mix”.

 

Hay por ahí un recopilatorio dedicado a Tom Moulton, el artífice de esas marchas largas metidas a las canciones que terminó siendo costumbre habitual de sellos como Philadelphia y Salsoul, aunque parece que en éste -en palabras de su fundador, el gran Vince Montana-, habría que recordar además otros nombres como Kenny Present o Arthur Stoppe.

Siguiendo con estos sellos, lo suyo habría sido empezar el recopilatorio con un instrumental a manos de una de las bandas de la casa: los M.F.S.B en uno y la Salsoul Orchestra en otro. Compartían músicos e intención, la de capturar magnéticamente toda la energía interpretativa; aunque se suele señalar que la dirección de ambas bandas era diferente: una más Big Band tirando de metales, la otra más de cuerdas. Ambas dejan la impresión de dar plenamente de sí en largas sesiones de improvisación, disfrutadas por aquellos afortunados que podían presencialas en el estudio, y cortadas en cinta para el mercado.

La irresistible “Everyman” de Love Exposure es una particular favorita, pero ha acabado siendo relegada por “Ten percent”: la culpa no la tiene que fuera el 12″ más vendido en su momento, sino el subrayado otra vez del persistente ritmo charles. También presente en “So much for love”, de Moment Of Truth, ofreciendo un vendaval más lírico.

“Ten percent” no está en Crossover Flavas, pero sí las demás, así como un par de cortes del álbum Law & Order de Love Committee, que hicieron que el elepé se convirtiera en objeto de atención prioritaria. Irresistible “Cheaters never win”, aunque sea mentira lo de su título.

 Es un disco tan bueno que no aparece en esta propuesta a modo de introducción, pero aquí queda como señuelo.

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