MÁS CANCIONES DE NAVIDAD

De regreso a casa, la tarde de la Nochebuena del viernes pasado, por la A-349: la carretera de la sierra, de la plataforma solar; la opción de ir “por Macael” para evitar el aburrimiento de la autovía. Si vas escuchando la radio, hay tramos en los que casi no entra ninguna señal. Nosotros ibamos con RNE de fondo, y presté atención en el momento en que el locutor soltó que iba a dar un repaso por las mejores canciones navideñas o, al menos, por aquellas consideradas como las mejores.

Bueno, a ver qué nos íbamos a encontrar. ¿Recordaría lo de los mensajes navideños de Los Beatles para su club de fans? Y de pensar en uno, ¿qué otro disco navideño más clásico que el célebre recopilatorio spectoriano A Christmas Gift For You?

Y sin embargo la cosa empezó con Elvis Presley y luego con Bruce Springteen. ¿Cuándo iba a decir algo de ese álbum, del que recuerdo aquel bonito comentario en una Rockdelux referido a la esencia del pop, concentrada en la brillante nariz roja pintada de un reno?

Pero nada, ese repaso terminó llevando -ah, claro- al “Last Christmas” de Wham! o a aquel proyecto de la Band Aid. “Parece que aquel 1984 fue un buen año para la canciones navideñas. El año, además, de mi nacimiento”, soltó el locutor, y una sonrisilla comprensible se me dibujó en la cara.

No me importó que la señal de radio se terminara perdiendo por según qué curvas.

Aparte de Darlene Love y compañía, mi venganza ante esta juventud tan ufana de serlo pasa por aceptar el ejercicio memorístico y recuperar algún disco más que superó la fatídica prueba de la imposición temática ad hoc, quedando como referencia para repetidas escuchas.

Sí, aquí está el impecable recopilatorio Yuletunes sacado de la factoría Shoes. De los primeros en llegar a mi discoteca durante aquella explosión powerpopera de los noventa (¡hey, Ángel Snap!) que llenó las listas de distribución -y parte de mi estantería- con nombres ahora clásicos; una de esas colecciones muy por encima de la multitud de discos tributo y temáticos al uso.

Otro álbum que merecidamente se quedó con un hueco en mi lista de favoritos  es el clásico de The Rotary Connection Peace (Cadet, 1968), repleto de esa sublime psicodelia soul de orquesta de cámara ejemplificada, por ejemplo, en esta “Christmas child“.

Hablando de favoritos, claro, tratándose de The Pearlfishers, cómo iba yo a dejar de lado su epé A Sunflower At Christmas, disco propuesto por el capo de Marina Records, Stefan Kassel, persona de probado buen gusto que se vio sobrepasado por la respuesta de David Scott. Y es que nuestro Davie es mucho, mucho Davie. Ya lo creo.

The Pearlfishers – Blue December (in the city)

Ayer mismo me enteré de lo del single navideño de los argentinos The Kavanaghs, a los que tengo en gran estima por mor de aquel álbum suyo tan beatlesque. Parece que están cociendo la continuación y, como puede apreciarse por este single que tan amablemente ponen a disposición de todo aquel que mantenga algo de espacio en el disco duro de su ordenador, siguen poseyendo esas buenas maneras.

Para single navideño -y siguiendo con nombres reverenciados-, el de The Three Wise Men, editado por Virgin en 1983. Sí, hombre, el de aquel par de canciones compuestas por “Kaspar, Melchior and Balthazar”. Ya, ya… En realidad se trataba de los XTC “in disguise”, y ya se sabe que unos XTC disfrazados dan para muucho. Yo me encontré con “Thanks for Christmas” en el recopilatorio Rag And Bone Buffet, de graciosa portada y -tratándose de la banda que se trata- gran contenido. Se cuenta que, para aquel single, Andy Partridge planeó coger las chicas de la compañía discográfica que hubiese por allí para que pusieran voces, bajo el nombre de las Virgin Marys… Ay, dios, ¡qué tipo!

Hablando de tipos, Shane MacGowan es otro que tal. Su asociación con la recordada Kirsty MaColl dejó la clásica Fairytale of New York, seguro que muchísimas veces enlazada durante estos días. No me importaría votarla como canción pop navideña favorita. Los tiempos del instituto…

Los tiempos del instituto… En plan más personal, yo siempre asociaré la banda sonora navideña con la suave entrada al folk vía The Waterboys, cuyo “Strange boat” me meció durante aquellas navidades en El Cortijo, al amor de la lumbre (y con buenas viandas para asar); pero sobre todo con el clásico Liege & Lief, de Fairport Covention.

Nudo en la garganta, pero nada importante como para evitar la entrada de un buen choricillo regado con cerveza.

Fairport Convention – Farewell farewell

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