JOHN SOUTHWORTH: Human Cry (2010)

Vuelve John Southworth, una noticia que sentencia cuál va a ser el disco del año,porque lo hace por la senda de embriagadora magia mostrada maravillosamente en The Pillowmaker (2006).

¡Qué artista!… No sé por qué se me representa como David Staunton, aquel personaje protagonista de Mantícora, el segundo volumen de la trilogía Deptfort, del escritor canadiense Robertson Davies. Será por lo de canadiense. 

La magia y el misterio de los pequeños gestos; el punto justo de atrayente heterodoxia con el que reescribir el cancionero popular de la melodía sentida, tratado con el mimo, con la delicadeza de los artesanos… No sé, yo es que siempre termino con lo mismo: la melodía, la magia, la cuidadosa artesanía… Me pongo cansino sobre algo de lo que nunca me voy a cansar, porque ¿para qué necesito algo más aparte de estas canciones, si lo dan todo con su poder evocador?

“Evocador”, otro término recurrente.

John Southworth regresa armado con sus The South Seas, músicos que recubren de calurosa acústica esta nueva colección de canciones. Ya la portada dice algo de su contenido.

Es una vuelta a la emoción, al romanticismo concentrado y contenido, sin sentimentalismo (“You look so good this evening”), a las tonadillas con espíritu juguetón y de perfume folkie (“Day of the dead”), a la nocturnidad cuidadísima (“Sadness came back”, de esas que se descubren en segundas y terceras escuchas, para ya quedar elegidas). Es como si se pusiera a contar una fila compuesta por personalidades como Leonard Cohen, Randy Newman o Bob Dylan, para tomar sus maneras y hacerlas más atrayentes dándoles un baño melódico;  o al revés: “Human cry”, “You led me to believe”… como si quemara el azúcar que le sobrase a un Roy Orbison.

Con qué delicadeza va presentando “Tender mountain eyes”… Clasicismo donde los haya, y acaba desarrollando casi una clásica deep soul, con ese toque de guitarra que tan bien le queda. Recordemos entonces la labor en la producción -junto al protagonista- del ingeniero Jean Martin: el mismo trabajo que en The Pillowmaker y ya acompañándolo a la batería desde antes.

Enseguida reconozco “Rivers of tears in everyone”, por haber sido presentada el otro día en Islas de Robinson. Para mí un honor que el estimado Luis dB me asocie con el descubrimiento de este “nuevo favorito”. Mi apuesta era a ver quién de los dos le comunicaba al otro lo del nuevo disco.

Ha vuelto, en fin, uno de esos artistas de cancionero clásico personal. Por aquí tenemos el nuestro, Malcolm Scarpa. Ambos intransferibles, pero cómo se parecen en el modo de contagiar, con ese registro personal que se atreve a jugar en el centro de la más clásica melodía.

Con Human Cry encontramos de nuevo “un antídoto contra un mundo donde el mito, el miedo y el esplendor de lo maravilloso han desaparecido”, como se señala en las notas de cubierta, precisamente, de Mantícora.

Es el disco del año, y la belleza sunshine de “So glad it’s finlly Spring” hace que sea, dios, la canción del momento.

John Southworth – So glad it’s finally Spring

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