ROGER NICHOLS-PAUL WILLIAMS

Cuatro referencias de Now Sounds y una de Cherry Red: la reedición del álbum de The Bodines, en la que esperaba la inclusión de más material de singles, y un libreto con miras más altas, en vez de ese refrito. Quizá no debí pedirlo. Alegrías no satisfechas. Gastan una incontinencia editora algo descuidada. 

De todos los sellos de la división Cherry Red, seguramente el que más interés presenta es Now Sounds, el nombre con el que el gran Steve Stanley está realizando una cuidadosa labor de reediciones.

Ahora se muestra especialmente orgulloso de presentar la que seguro pasa por ser la gran referencia de su catálogo: la reedición con extras de Someday Man de Paul Williams. No hace falta decir eso de piedra angular del Sunshine Pop, o simplemente del Pop de siempre, pero las palabras de presentación del propio Steve Stanley ya dejan claro que se trata de alimento básico personal: “Hay muy pocos discos que definan el género para el que fueron creados y que al mismo tiempo superen cualquier intento de definición… Pet Sounds, Forever Changes, What’s Goin’ On. En mi opinión, Someday Man pertenece a ese grupo.”

Y es que se trata de Roger Nichols, nombre clave aquí: una de esas personas tocadas con la varita mágica de la visión musical, de la maestría compositora, de la pericia interpretativa.

Sí, está este Someday Man de 1970, como también aquel  Roger Nichols & The Small Circle Of Friends, de 1967 (reeditado en 2005 por Rev-Ola, otro subsello que le da lustre a la casa Cherry Red), pero sobre todo está, debilidad personal, We’ve Only Just Begun, colección de demos con la que Roger Nichols (música) y Paul Williams (letras) se presentaron como nueva pareja compositora, directa al Olimpo de las firmas de cancionero. Disco editado por A&M (donde Roger Nichols tenía la oficina, y en la que le presentaron a ese tipo bajito de cara aniñada), también en 1970 (de momento, solo reedición nipona. Bien merece tenerlo, auqnue salga caro de import), y que contiene las primeras versiones, grabadas en un cuatro pistas, sin gastar más de tres o cuatro horas en cada una. Nichols se encargaba de todo: guitarra, bajo, piano y segundas voces. Para mí son las versiones definitivas, tal es la fuerza compositiva que contienen, así como la pericia del toque exacto de la instrumentalización (me encantan las líneas de bajo de este hombre, con ese sonido rebotón, tan ideales para tararear) y la serena espontaneidad en la forma de cantarlas por parte de Paul Williams. Por eso cuando oígo las supuestas versiones definitivas, siempre noto algo de dulzura en algún arreglo, o algo de sobreexposición en la voz.

Nada de lo que preocuparse, porque Someday Man bien merece el título de disco excepcional en un año, 1970, plagado de ellos.

Los extras de esta edición tiran de instrumentales, versiones mono y  un par de sesiones de grabación y demos. Elijo el instrumental de “To put up with you” por, yo qué sé, recordar algo a los arreglos que se gastaba otro grande de parecida calaña: Burt Bacharach. Hablábamos de esta clase de tipos.

Paul Williams – To put up with you

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