DOCE DE DOCE

Hoy, siete de octubre, añado esta selección de canciones muestra de ese celestial sonido electroacústico de las doce cuerdas en el que la palabra “rickenbacker” tiene a su más repiqueteante etiqueta identificativa y del que al parecer nunca nunca me cansaré.

Doce de doce

Una selección de doce por aquello del número; muy forzada, pero indiscutiblemente son canciones que nunca me canso de escuchar. Esa ha sido la condición definitiva.

 

The Byrds aparte, claro, pero también Fantastic Something con “If she doesn’t Smile (it’ll rain)” -intercambiable con su reverso instrumental, “Las mil guitarras de St. Dominiques”-, maravilla de bordado sonoro: mi favorita de siempre, y esto creo que lo saben hasta en la más alejada de las islas del mar Egeo. Lamentablemente ¡ay! la tengo gastada, muy gastada desde que la dejé pegada por siempre como banda sonora de mi boda… El del restaurante había propuesto “The tunnel of love”, de los Dire Straits. En fin…

Las canciones que más me pirran de la New Wave suelen tirar de sonido Rickenbacker. ¿Por qué no aparece esa maravilla pop que firmaron The Keys, por ejemplo? Pues porque “Tell it to Carrie” posee -en la versión contenida en el recopilatorio D.I.Y American Power Pop de Rhino- ese entusiasmante solo con esa preciosa paradiña y reprise final que siempre se repite en mi cabeza.

De ahí, siguiendo la selección cronológica, llegamos a la que seguramente sea mi canción favorita del asunto que me traigo entre manos, por lo degustable de la clase que destila: cualquiera que escuche “Almost with you” de The Church se quedará prendado de su sonoridad, totalmente fuoriclasse.

Seguimos en Australia, pero yéndonos a su costa oeste, donde en los ochenta brilló Kim Mariani, quien con sus Summer Suns ofreció una brillante vía en la que colaboraron nombres de referencia en el power pop australiano. Conocí “All away” en alguna cinta con canciones de bandas británicas de la época, y las rebasaba a todas con su primoroso pop. Luego fue Iñaki Cheyenne quien me pondría los datos y las imágenes adecuadas. Buenos recuerdos por siempre agradecidos.

Recuerdo la publicidad del álbum Ghost Of Love de The Green Pajamas en algún Ruta: “el disco que R.E.M. deberían haber hecho”, o algo muy parecido. Digo yo que los de la distribuidora lo dirían por “Walking in the rain”, que puede que no tire de Rickenbacker, pero ofrece el toque debido ¡y qué toque!… Otra parte instrumental de impecable enmadejamiento, y la canción que se desarrolla con serenísima belleza: la tristeza de sentir que lo que podría ser no es, porque el día se presenta lluvioso y la chica se la llevó otro… A seguir soñando, muchacho.

Para todos los que piensen que los Television Personalities hacían discos con un pobre sonido, ahí está Privilege; desde la portada ya anuncia que nos encontramos con uno de esos ejemplos de heterodoxia británica de penetrante, atrayente personalidad. Dan Tracey da una clase de ese pop de agridulce perfume (porque a veces todo se reduce a trasegar lo que sea) en el que Martin Newell también es un maestro.

David Grahame es para mí, sin duda, uno de esos dos o tres favoritos absolutos descubiertos en estos años, porque le dio lustre como nadie a las referencias que hablaban de Paul McCartney y Emitt Rhodes, así que siempre me dio por el lado del gusto. Dejemos de lado el juego del gato y el ratón que siempre se trajo con nosotros, sus rendidos admiradores. Igual en cualquier momento se suelta otro conjunto de grabaciones disponibles para todos.

¡Dejen paso al genio pop de Illinois! Hablo de Herb Eimerman, naturalmente, conocido para los seguidores de los Shoes por su relación con Jeff Murphy; pero el bigotes de la Rickenbacker roja no necesita mecenas: lleva ya unos años sacando discos en los que demuestra ser un maestro de la destilación pop, y encima lo hace con una marcada personalidad. Puntero de los que se atreven con lo de “compuesto, producido, tocado y cantado por…” Una debilidad personal, y esta “Never say never” -de su segundo álbum-, me resulta la canción pop más redonda de todo el recopilatorio.

Waiting se publicitaba como un álbum con canciones pop que te explotaban en los ojos, y verdaderamente con este elepé entendí a The Skeletons como ese tipo de banda americana dominadora de varios registros, de factura instrumental impecable, y merecedora de eso de “the coolest band in the world”; los sensacionales NRBQ son otros que tal. Luego buscaría más discos de los de Springfield, pero no encontré la brillantez de “It’s the little things”, “Downtown” o “Things we need”, con un arreglo de guitarra sensacional.

En mis primeros recopilatorios tiraba de cintas, y algunas de esas canciones en vinilo sobrevivieron porque no tenía su versión digital. Como esta versión del clásico de Jonni Mitchell a cargo de los japoneses B-Flower, de los que pillé todo lo que pude gracias a la distribución del sello Sugrafrost; no pude conseguir sin embargo discos suyos como Clover Chronicles, en los que aparece este bonito ejemplo de la delicadeza que se gastaban.

 

Uno de los periodos musicales más fructíferos durante todos estos años de aficionado fue la época de intercambio de grabaciones con el amigo Juan de Aranjuez, con quien compartí el gusto por subrayar la seguna palabra del término “power pop”, y con quien me animé a preparar recopilatorios de sonido rickenbacker. Los míos se llamaban 12×12 y siempre presentaban fallos al transcribir nombres y orden de canciones, amén de cambios en el volumen entre canciones, o la falta de datos. Los suyos eran los Jingle Jangle Mornings y venían -como siempre que me enviaba copias de lo que le pedía o lo que me recomendaba- perfectamente editados y envasados, y con anotación completa de cada referencia. Lo decisivo, siempre, su contenido. Así mantuvimos esa línea Oria-Aranjuez de ida y vuelta por la que transcurrió buena parte de lo que para uno fue lo más excelso del lado más gloriosamente melódico del powerpop. The Kennedys serán para siempre uno de los nombres que me recordarán el sensacional buen gusto de mi amable y paciente buen amigo. Peter Kennedy me resulta uno de esos finos estilistas del sonido electroacústico, con sabiduría para sacarlo y dejarlo estampado. También para componerlo.

 

 

Era de cajón que dejara algún ejemplo de los Beatlebackers. En este caso me decanto por “Girl” de The Retros, como podía haber metido “Goodbye” de The Lackloves o “I want you” de Jeffrey Foskett. Tres lustrosos ejemplos de tributo agradecido.

Vuelvo a escuchar la enfervorizante “You hardly even know this guy” de los Soul Engines y tengo que rectificar por haber hablado de canciones favoritas anteriormente, porque ¡leche, ésta sí que es mi favorita! ¿Cabe mayor euforia pop? He aquí (o así lo entiendo) lo que el llamado power pop logra con melodías sublimes empujadas con nervio eléctrico. Eso sí: finamente controlado.

3 comentarios to “DOCE DE DOCE”

  1. salva Says:

    Almost with you 1982 pero tambien be in your eyes , you took y just for you del mismo album,THE BLURED CRUSADE.EN 1981 DEBUTARON CON SU FABULOSO “OF SKINS AND HEART´´,AHI ENCONTRABAMOS “SHE NEVER SAID´´,FOR A MOMENT WE´RE STRANGERS´´,Y EN JULIO DE 1981 UN E.P. CON “TOO FAST TO YOU´´,“SISTERS´´,EN 1984 “CONSTANT IN OPAL´´ Y “NO EXPLANATION´´,EN 1986 “COLUMBUS´´ Y“ROMAN´´,EN 1988“LOST´´, “REPTILE´´ Y EL GRAN EXITO“UNDER THE MILKY WAY´´.
    MUY GRANDES THE CHURCH,AUNQUE FUERA DE AUSTRALIA SON MAS BIEN DESCONOCIDOS.

  2. Franciszek Says:

    Puedes subirla de nuevo? Un abrazo fuerte, Franciszek.

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