30 MAYO: II GRAN PREMIO “TODOS SOMOS INOCENTES” SIERRA DE MARÍA

(30 km: 4h 01′)

Tanta ilusión, toda la semana pensando “Y el domingo una panzá correr”… Cuatro horas de carrera, pero lo que se dice correr, corrí poco. Terminé fundido en negro.

De nuevo la falta de previsión: debería haberme informado acerca del recorrido, y una buena idea habría sido conocer los tiempos de ediciones anteriores; entonces me habria dado cuenta de lo que me aguardaba con esta prueba. ¿Por qué no hice caso del perfil?

 

Salida no desde el pueblo, como imaginaba, sino desde el área de Los Alamicos; los primeros kms hasta salir de la zona del Pinar de la Alfahuara resultaron lo único novedoso de una carrera que creía me iba a descubrir nuevas rutas para la bici, pero en cuanto salimos de los pinos para enfilar la subida hasta la zona de El Bancal, caí en la cuenta de que la carrera iba a transcurrir por la parte de la Sierra que conozco bien de la bici, y no por la deseada por desconocida zona de sierra al otro lado de la carretera; o algo de Sierra Larga.

Le tengo cariño a esta sierra por lo mucho que da de sí con la bici: hay que ver lo bien que me lo paso pedaleando por esas pendientes y lo mucho que sufrí al hacerlo a pie. Andando: un poco de trote cuando se podía y el resto andando, tratando de mantener una zancada medio digna, allí por la ruta de la Sabina; pero es que así iba todo el mundo, o al menos el grupo de corredores a los que en escasos momentos me acercaba y que terminarían por irse definitivamente.

Así hasta la bajada por el Barranco Los Caballeros, de dificultosísimo ascenso en bici en sentido contrario, el par de veces que lo he intentado; y eso gracias a su mejora mediante ancho empedrado, porque antes no había manera. Pero antes de llegar al mirador me doy cuenta de que la gente toma cerro a través: subiendo por la ladera del Peñón del Mediodía; zigzagueando por entre punzantes matorrales. Tengo que parar para quitarme una pincha. La organización ha apostado guías para medio encauzarnos: “¡Por aquí, naranja! Entre las dos rocas”. Se me hace eterno: definitivamente he pinchado. ¡Dios, con lo a gusto que subía yo por sitios así, en compañía de mis buenos amigos Felipe y Benito, y lo mal que voy ahora! Sí, me doy cuenta de que me va a caer la intemerata.

 Definitivamente se me apagó la luz por allí arriba, con una bajada hasta retomar pista que, como dejaras de concentrarte en cada movimiento para poner el pie, lo más seguro es que cayeras rodando hasta el vacío. Algún tramo técnico, decía la información… Ese tramo es de llevar cuerda, arnés, mosquetones, pies de gato, qué se yo… Dificultad máxima, al menos para mí.

Y claro que terminamos subiendo por el Puerto del Peral, ¿por dónde sino? Con lo bien que me lo paso yo en bici por ahí, y lo harto que estoy ahora… Ya por el km 20 voy vacío, deseando acabar, ¡qué ganas de volver a encontrarme con un avituallamiento y pillar un trozo de manzana y de naranja; allí en el mirador me pongo de líquido hasta arriba. Sólo me queda una última cuesta, para acabar por el tramo del sendero de la umbría del Maimón, por el Peñón de San Blasco, ya con el pueblo de María abajo.

Bajada interminable: se me va un maratoniano que dice que ahora es cuando empieza a soltarse. Me pasan todos, y yo voy bajando con un par de albóndigas a base de masa de tendones y sangre, que es lo que siento que llevo por rodillas.

Me esperaba la familia en meta, animando a un mierdecilla que les había hecho salir temprano porque calculaba el muy iluso que acabaría alrededor de las once y media… Sí, un tipo muy previsor, él. Cuatro horas de penoso arrastre. Lo positivo es que no debe de andar muy lejos la dureza de una maratón… llana.

Aún tuve ganas de hacer el típico número del padre que coge a su niña de la mano y cruza la meta ¡oh sí! en modo guay. “¡Pero si es la niña la que tira de él!”, me pareció que decían.

Pasé la línea final y rompí a llorar, con María tomada en brazos. No me quedaban fuerzas para evitarlo.

 

 

El típico numerito:

La sacrificada familia: aplausos de ánimo a cambio de calurosa espera y esperpéntica rendición física final. Mal proyecto de corredor aquel que no es consciente de algunas pruebas que le vienen grandes y a las que se enfrenta sin la debida preparación:

Hija y madre, nieta y abuela echándose sus carrerillas para matar el rato de espera. Menos mal que era día de mercado en María, así puedieron entretenerse:

Luego, la esperada cerveza. Los primeros sorbos me sentaban extrañamente mal… Esto para mí creo que resume definitivamente la aventura.

4 comentarios to “30 MAYO: II GRAN PREMIO “TODOS SOMOS INOCENTES” SIERRA DE MARÍA”

  1. Pedro García Says:

    Dura????Te equivocas,es más dura que un maratón,o por lo menos yo lo pasé peor.Creo que no le di la importancia que se merecía esta carrera.

    SALUDOS

  2. Manuel Soleado Says:

    Amigo Manolo, ¿qué pasa? Siempre pecas de lo mismo, no quiero ni pensar el sufrimiento de en esas cuatro horas. Pero sufrimiento del malo, no de ese otro que nos impulsa a devorar km. ya sea corriendo o a lomos de nuestras bicicletas. El perfil de la carrera acojona, sin más.

    No sé, seré demasiado cauto, rara es la carrera a la que voy falto de forma. Este fin de semana tenía que haber estado intentando hacer la Integral de los Montes Aquilianos, pero los 66 km. y muchas rampas de más del 40% han aconsejado que lo deje para el año que viene, y eso que se trataba de andar, no correr, pero en pruebas así la cabeza es la que manda. En Septiembre intentaré algo parecido a lo tuyo, la Penedes do Lobo, maratón de montaña con un perfil que asusta, yo me quedaré con el cross, “sólo” 24 km. que transcurren por la parte más dura del recorrido de la maratón. Pero ya ves, quedan más de dos meses, y ya estoy entrenando fuera de asfalto con pendientes muy fuertes. Previsión, amigo Manolo, previsión, y luego a disfrutar.

    Un abrazo, sigo leyéndote sin descanso.

    Manuel Soleado

  3. Manuel Soleado Says:

    Ah, lo olvidaba, no somos mierdas, bueno, quizás sí, pero por encima de todo eso somos “héroes”, sólo yo sé el trabajo que me cuesta entrenar con viento, lluvia, incluso nieve. Cada día me sorprendo viendo como salgo a exprimir mi cuerpo en vez de estar tirado en el sofá o frente al ordenador, soy un “héroe”, aunque sólo sea para mí. No sé, supongo que molaría mucho más ser de los primeros en cruzar la meta, pero para mí cruzarla ya es mucho.

    Un abrazo,
    Manuel Soleado

  4. pedaladasabuenritmo Says:

    Amigo tocayo, pienso en lo mierdecillas que somos; pero eso, por empequeñecernos, nos hace más humanos. Los mierdecillas de héroes merecen más respeto que los santos, claro que sí. O casi siempre.

    Es verdad que hay un sufrimiento malo y otro bueno: ese fue el mal regusto que me quedó, y trataré de que no pase más.

    Ánimo con tus próximos objetivos.

    Saludos desorganizados.

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