Archivos de la categoría ‘senderismo’

Agosto de vértices

septiembre 7, 2011

Así pues, un vértice geodésico es una señal localizada en sitios altos y despejados para poder ver otros puntos, constituyendo así una red de coordenadas geográficas definidas.

Definitivamente, ha sido gracias a Juan Álvarez y sus rutas serranas como he llegado a interesarme por ellos; por la posibilidad de magníficas vistas que suelen garantizar y la mejora física y cultural, más completa, que supone añadir esa subida a pie a las habituales rutas en bicicleta.

Tiene su gracia que sea Juan, posiblemente una de las personas más controladoras (y por ello más controladas) de todo lo que huela a tecnología para beneficio, primero, de su seguridad y, segundo, del enriquecimiento de información mediante datos, el que me haya llevado de la mano -”a golpe de calcetín”, por usar una de sus habituales expresiones- a la búsqueda y conquista de estas señales a las que los modernos sistemas de localización vía GPS han relegado a poco menos que un poste decorativo.

El caballeroso ofrecimiento de Juan Álvarez para que compartiera con él una Ruta Serrana (etiqueta con denominación de origen, oíga) marcaron las, por otra parte, más bien horrorosas ferragostianas vacaciones que ya terminaron.

No diré mucho sobre la salida al VG Maimón, pues Juan ofrece todos los datos posibles, acompañados -y esto es aún más meritorio-, por sus habituales comentarios en los que el amable estilo “Rutas Serranas”, con sus guiños, siempre deja un buen regusto en el visitante.

Así pues, solo dejo constancia aquí de que, efectivamente, hay chaparras que ofrecen frutos curiosos, a poco que uno se despiste aunque sea un pelín; y de que aquel cilindro de cemento, custodiado por avispas afortunadamente no demasiado celosas, ofrece unas vistas espectaculares de todo ese corredor de Chirivel que enlaza con el levante murciano.

Aun sin nieve, la ética sombra de los Mallowry, Hillary y demás aventureros que dejaron, con su ejemplo de esforzados héroes, un marcado sendero de valores humanos refulge en esta estética pose del protagonista.

*

Después hubo algunas fructíferas salidas en pos de otros vértices como el de Gabar y el de Roquez; alguna en la que fue el vértice el que me encontró a mí (Partaloa) y un par de fallidas intentonas al de Zurrio (con que estaba cerca del depósito de agua, ¿eh, Juan?), sin contar con la intentona del Calar Alto, desde Purchena, a la que me embarqué “con menos papeles que una liebre”.

Las últimas han sido en compañía del camarada Felipe (otro de esos que a cada poco van encontrando alguna pista de interés en el terreno que pisan o en el cielo que observan, mientras uno -que no tiene remedio- va pensando despistado perdido en no se sabe muy bien qué), con el que, si se dan las condiciones atmosféricas y familiares apropiadas, podré ir agrandando la colección. Esperemos.

C. D. NUEVA AVENTURA DE ORIA

diciembre 2, 2010

Celebremos con alegría iniciativas como la de estos jóvenes, amantes de la tierra por la que pisan. Me parece toda una lección de cómo emplear el tiempo libre, aunando diversión con avidez de conocimientos. Sana envidia, porque uno nunca supo cómo hacer realidad algo parecido. Nuestra tierra se lo merece. No, no está todo perdido.

Club Deportivo Nueva Aventura de Oria

17 junio: EL PICO LÚCAR, POR EL SAÚCO

julio 18, 2010

Una buena manera de celebrar el coche nuevo de Felipe fue servirnos de él para acercarnos hasta “El Sabuco“, con el objetivo de subir hasta la caseta del cerro Lúcar: dejamos entonces la carretera de Cúllar y nos metemos por allí a la izquierda, al poco de traspasar la frontera con Granada.

Vamos ya por camino de tierra compacta, a veces de surcos con relieve considerable a causa de las pasadas lluvias. me entero que lo de Saúco viene por un tipo de árbol.

Por el cortijo Las Monjas hacemos la curva a la izquierda y seguimos de frente la indicación ‘Lúcar/Tíjola’. Llegamos al cortijo El Gigante, siguiendo el camino que ya va cambiando la arcilla seca por algo de grava y piedra suelta, pero el firme está compacto, así que subiremos en coche por entre el Calar del Puerto y Casalavá. Estamos en la Sierra de Lúcar, y curveando entre un barranco a la izquierda y un bonito rincón de álamos y pinos a la derecha, subimos hasta un cruce de caminos, a los pies del monumento natural de Piedra Lobera, vistosa pared de piedra coronada por una blanca caseta que alberga una torre de vigilancia con antenas y demás aparatos de recogida de datos. Está el guarda porque hemos visto el coche.

Felipe se pone un poco aprensivo conforme ganamos altura y la pista forestal va perdiendo la segura ladera de pinos que tan bien cumplen su labor contra la erosión del terreno. Pero las vistas que ofrece el lugar compensa, y así lo entiende él también.

Llegaremos hasta la caseta y disfrutaremos de la vasta paronámica que ofrece el Pico Lúcar (1.722m) a nuestro ya acostumbrado estilo: con una cerveza; aunque esta vez el quinto en botellín se haya cambiado por lata, y la Mahou clásica etiqueta verde sea hoy cinco estrellas, menos apreciada por este par de agradecidos senderitas. Otro clásico es el comentario ese que dice “¡Vaya hombre, me he dejado el tabaco en el coche!”.

Aprovechamos para acercarnos al vértice geodésico, unos metros al este del camino que lleva hasta la caseta. la vista se pierde en dirección a la siera de Baza.


Fuerte olor a macho cabrío durante todo el trayecto y especialmente por allí arriba, pero no me atrevo a decirle a mi amigo que la camiseta que llevo es la misma que la del día anterior.

Bajamos ya, que se nos hace tarde. El entrechocar de las latas vacías de cerveza en mi mochila se confunde con los sonidos de los cencerros del ganado, que escuchamos a lo lejos. También llega nítidamente hasta allí arriba el croar de las ranas de la balsa que hay abajo, junto al aparcamiento. Como siempre, los enriquecedores apuntes que Felipe hace de la fauna y flora que se nos presenta son escuchados con interés.

 

Y así completamos la excursión, con animosos comentarios de mi compañero que no conocía el sitio. Una rápida revisión entre la roca, para confirmar la existencia de cuevas:

 

Este todo camino se comportó como se esperaba. Y aunque Felipe sigue guardándole un sitio en su corazón al R 6, lo cierto es que el nuevo coche que lo suple resulta mucho más adecuado para el uso que su dueño le da. Ya estamos deseando que nos acerce a otros lugares de interés. 


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